jueves, 17 de noviembre de 2016

arándanos e infiernos


 
Tras un fugaz viaje a Asturias hemos aumentado la familia con un arbusto de arándano[1] (variedad Aurora) procedente de la plantación del Sr.R. La donación incluía el podado, con lo que por este año ya no tengo que preocuparme. El que sí tuvo que hacerlo fue mi ayudante, el Sr.J, quien tuvo que volver a acarrear sacos de tierra para su plantación.

Siguiendo las indicaciones del donante lo he colocado al raso para que sienta las heladas, ya que esta planta necesita el frío. Veremos cómo evoluciona y si le gusta su ubicación en maceta[2] y espero que llegue a dar fruto, aunque para ponerme las botas con los arándanos (en sentido figurado y estricto también) prefiero viajar a Finlandia y recorrer sus bosques y mientras no pueda volver me conformaré con escuchar la Suite Karelia de J. Sibelius[3] e imaginar una aurora boreal.

El viaje asturiano también me permitió visitar la huerta de la Sra.N, un oásis en pleno casco urbano que te traslada al campo. Allí ella, en su tiempo libre, cultiva casi de todo (verduras, hortalizas, frutales, fabes, flores,…) y experimenta con nuevos cultivos y además embota y prepara mermeladas. Todo lo hace casi sola puesto que al Sr.Q tan sólo le preocupa un pequeño invernadero, al que se puede denominar “Infierno”, donde se encuentran las especies de pimientos más picantes que pueda encontrar. Doy fe de ello puesto que nos regaló 2 pequeñas muestras que picaban efectivamente como demonios. Incluso el aceite en el que los freímos quedó afectado y lo pudimos usar para hornear bacalao con resultados excelentes. ¡Tendré que pedirles semillas!

 



[1] El arándano, Vaccinium, es un arbusto de la familia de las Ericaceae, con frutos en forma de bayas esféricas. Su hábitat son principalmente las regiones frías del hemisferio norte, existiendo algunas especies tropicales. Su fruto, con pocos azúcares, es muy apreciado por sus beneficios para prevenir y tratar enfermedades cardiovasculares y relacionadas con las vías urinarias y aparato digestivo. Tiene propiedades antisépticas y antioxidantes. Recientemente también se cree que puede ser beneficioso para las pérdidas de visión y cataratas, además de fortalecer el colágeno y reducir los niveles de glucosa en sangre. Por todo ello es un producto muy demandado que ha ocasionado en algunas zonas, como Asturias, un aumento de campos dedicados a su cultivo. Puede consumirse en forma de fruto, desecados, en jarabe, mermelada, en repostería, etc.
[2] El arándano puede presentarse en forma arbustiva con vástagos leñosos erguidos o en forma rastrera. Estos últimos abundan en los países nórdicos donde conforman un tapiz sobre el suelo y donde son sumamente apreciados. Prueba de ello es que la actividad de recoger arándanos es tan popular que se ve reflejada en el Kalevala, la epopeya nacional finlandesa base de la mitología finlandesa, e incluso venden aparatos recogedores de bayas específicos, antes de madera y ahora de plástico eso sí.
[3] Sibelius (1865-1957), músico finlandés que con su música contribuyó al desarrollo de la identidad nacional finlandesa durante su lucha por su independencia de Rusia
<<https://www.youtube.com/watch?v=adKwG9ZuzFw>>

martes, 8 de noviembre de 2016

espinacas y nanotecnología



 
Y el ruibarbo y las espinacas siguen creciendo en su mini-invernadero casero, yo creo que la semana que viene tendré que proceder y llevarlas a las mesa (de cultivo). Para entonces espero haber terminado con la cosecha de pimientos más tardía que se conoce en la zona y que a este ritmo entrará en el universo de las leyendas y, por supuesto, en el libro Guinness[1]. Ya los veo, pronto serán los pioneros de una nueva especie de pimientos que aguantarán todo tipo de inclemencias, que producirán todo el año, que se cultivarán en otros planetas como los pimientos de Plutón[2], pero que seguirán picando unos sí (los más) y otro no (los menos).

El ruibarbo no sé cómo va a evolucionar pero con las espinacas ya tengo experiencia, se supone, ya que planté a principios de temporada con resultado excelente. Con estas de invierno ya veremos.

Al hilo de esto recuerdo un artículo, que leí hace poco tiempo, acerca de las espinacas y la nanotecnología[3]. Resulta que, según un artículo publicado en Nature Materials por el Instituto Tecnológico de Massachusetts, han logrado incorporar unos dispositivos fabricados con nanotubos de carbono que, incorporados a las espinacas conseguían que estas pudiesen detectar un tipo de componentes químicos usados en la fabricación de minas terrestres y explosivos. Al parecer, las espinacas al notar la presencia de estos elementos emiten una señal fluorescente que puede ser leída por cámaras infrarrojas que conectadas al ordenador envían una alerta. ¡Toma ya con las humildes espinacas!, pensé al leerlo. Pero en fin, las mías son solo para comer y carecen de esa alta tecnología más propia de películas de ciencia ficción que de tranquilos huertos e inexpertas hortelanas.

AL hilo de unir cultivo de plantas y tecnología recuerdo otro artículo donde unos jóvenes diseñadores, Nui Studio, creaban pequeños ecosistemas para cultivar especies vegetales, dentro de lámparas de vídrio soplado que funcionaban con led. Aún no se comercializan y el proyecto todavía está en ejecución, salvo algunos prototipos[4].

Vamos, que como dirían los protagonistas de una conocida zarzuela: “hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”[5].




[1] Guinness World Records, uno de los libros más vendidos del mundo,  se publica anualmente desde 1955 y recoge y verifica los records mundiales en cosas dispares y muchas veces absurdas.
[2] Pimientos de Plutón como los que aparecen en el anuncio de supermercados Gadis que, desde el año 2007 loa el modo de vivir gallego de forma tópica e irónica en sus anuncios  para la campaña navideña. <https://www.youtube.com/watch?v=cDsVTJRRL4s> (4 de noviembre de 2016)
[3]Espinacas nanobiónicas que detectan explosivos, (31 de octubre de2016), <<http://www.elmundo.es/ciencia/2016/10/31/58178cd7268e3e1f158b45a5.html>>
[5] La verbena de la Paloma con música de Tomás Bretón y libreto de Ricardo de la Vega, fue estrenada en 1894 y está ambientada en el Madrid de finales de siglo XIX

miércoles, 2 de noviembre de 2016

De limas y mulas (moscovitas)


31 de octubre
Mi huerta sigue muy tranquila, sigo recogiendo pimientos de padrón (que por cierto pican como demonios), las acelgas continúan creciendo al igual que los rabanitos (ay, creo que ya estamos en las mismas, parece que solo van a ser brotes de rabanitos y no hermosos rabanitos) y el semillero de espinacas y ruibarbo todavía no da señales de vida.

De los frutales, algunos parecen haber iniciado la pérdida de las hojas como el “mandarino”
 
mientras que el mirabel sigue ajeno a la llegada del otoño al igual que la lima. Esta última todavía con frutos por lo que todavía no lo he podido podar.

Dado que mañana es día festivo y que, aunque no sea verano, las temperaturas altas de las que “disfrutamos”[1] siguen invitando a las bebidas refrescantes os propongo  un cóctel o trago: la mula moscovita.

Para la receta podéis seguir las instrucciones de cualquier página web, con pequeñas variaciones en los ingredientes, pero yo os recomiendo la receta del Sr.J, para ello sólo tendréis que disponer de:

-      mucho hielo,

-      una lima que os ofrezca sus frutos, como la mía que luce hermosísima a fecha actual con sus limas en su punto,

-      jarabe (podéis hacerlo con agua y azúcar),

-      limones,

-      cerveza de jengibre,

-      jengibre fresco,

-      y  vodka[2] (el Sr.J usa vodka finlandés).
 
 
Obsérvese mi estupenda lima

 

Resultado final de la mula moscovita
 


Tanto los rusos como los polacos se disputan ser los inventores del vodka, pero parece ser que el creador del famoso “trago”, denominado Mula Moscovita, fue la marca de vodka Smirnoff[3] al filo de los años 50 del siglo XX combinando ginger ale y vodka. El dueño de la compañía Heublein Inc. se fotografió en los principales bares de Beverly Hills (Los Ángeles, USA) con los barman de cada uno de ellos y con un vaso con el cóctel en la mano marcando el camino para una amplia difusión[4] del vodka a través de la publicidad más variada.

 

Así que, nada mejor para celebrar la noche más terrorífica del año que una buena mula moscovita, una relectura de Guerra y Paz de Tolstoi (1828-1910) mientras de fondo suena Boris Goduvnov de M. Músorgski (1839-1881), que narra, una vez más la lucha entre rusos y polacos en constante disputa desde el siglo XVI,  ¡Na zdorovie!.

 



[1] No todo el mundo, yo añoro la llegada de la Dama del Frio y de las Nieves.
[2] En ruso la palabra vodka tiene un significado genérico y designa cualquier tipo de destilado. La primera referencia escrita data de 1405 en unos documentos polacos y hacía referencia a una medicina; su escritura en cirílico más temprana es de 1533 en relación a una bebida medicinal importada de Polonia.
Para la elaboración del vodka se utilizan granos seleccionados de trigo, centeno e incluso patata, mezclados con agua, de manantial en el caso ruso y destilada en los demás países. La destilación mínima conlleva tres fases de destilación pero en algunos casos puede ser de hasta 9 e veces. Luego es filtrado con carbones de origen vegetal o mineral. Y finalmente diluido y/o aromatizado según los diferentes vodkas para su consumo final en el que puede llegar a alcanzar normalmente 40º pero en algunos crece hasta los 70º.
[3] La marca Smirnoff (Smirnov en origen) pertenece a una larga estirpe de fabricantes rusos de licores que llegaron a ser proveedores de la corte del zar. Tras la revolución rusa se establecieron en Francia donde cambiaron el nombre y después cedieron los derechos a la marca Heublein Inc. Actualmente está en manos inglesas.
[4] Años más tarde pasaría con la ginebra que popularizarían  con el famoso Dry Martini uniéndolo para siempre a la figura de James Bond, desde la película Dr. No (1962) con Sean Connery como Bond (el mejor para mi gusto), encarnando un mundo de lujo y espías. ¿Quién no tiene ganas de soltar lo de “solo agitado, no mezclado” al barman de turno?.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Experimentos de laboratorio (2)


Resultados del experimento de la semana pasada:

-      Las semillas[1] de espinacas y de ruibarbo plantadas en la huevera no dan señales, de momento. Qué paciencia tiene que tener una!, más que la del santo Job, que total él solo perdió su ganado, sus propiedades, su casa, sus hijos y la salud pero fue recompensado y pronto volvió a tener salud, más propiedades más ganado, otras casas y otros hijos. Se supone que con una nueva mujer que también le sería proporcionada como pago a su fidelidad a Dios al sufrir en silencio tantas desgracias, por lo que barrunto que al final la “mala” era ella (su esposa que lo incitaba a renegar de su dios después de tanta desgracia), como no podía ser de otro modo para los narradores de la Biblia. El caso es que yo sólo espero poder recolectar unas pocas verduritas tiernas y sabrosas para nuestro exclusivo autoconsumo.

-      Los rabanitos plantados en maceta de fibra de coco todavía no han salido.
 

-      Los rabanitos colocados en el recipiente de huevos de codorniz están estupendos. Salieron casi todos y he procedido a su trasplante a la mesa de huerto, una vez realizado el repicado y separado con cuidado los brotecitos. Espero que ahora no se malogren, aunque la temperatura sigue siendo muy templada y no hay heladas nocturnas. Esto del mini-invernadero mola. Quizás tenga que pasar a realizarlo a gran escala, aunque no tanto como los rusos y sus macroproyectos autárquicos como los realizados en las ciudades de Pyramiden[2] y Belgorod[3], sino más bien a cubrir las mesas de huerto con algún invento.

Las acelgas plantadas en la mesa van estupendas y creo que la semana que viene empezaré a poder comerlas.

Los pimientos de Padrón, totalmente trastornados, siguen produciendo sin pensar que casi estamos a 1 de noviembre, ¿Cuánto aguantarán?. Ni idea pero no me importa mientras siga pudiendo comer pimientos, ellos deben creer que viven en el Paraíso: algo de sol, mucha lluvia, temperaturas suaves…



[1] De momento compradas en tiendas, no he tenido que recurrir al bunker de semillas, Bóveda Global de Semillas, creado en 2008, donde reside el futuro del planeta en caso de hecatombe. Se encuentra en el archipiélago de Svalbard y existe un acuerdo mundial para mantener esta zona desmilitarizada. Tiene capacidad para albergar más de un millón de semillas procedentes de todo el mundo con el fin de garantizar la biodiversidad, en realidad es una copia de seguridad de semillas que se mantienen en diferentes institutos por todo el mundo. Las instalaciones pertenecen a Noruega y las semillas a los países que ahí las han depositado. En 2015 ya ha sido necesario retirar muestras de semillas como fruto del arrasamiento producido por la guerra en Siria. No todos están de acuerdo con este proyecto ya que no son las propias comunidades de campesinos, que cuidan y trabajan las plantas, los que las depositan y por tanto no pueden sacarlas ni intercambiarlas con otras comunidades, también se cuestiona quién esta detrás de las fundaciones que lo crearon.
[2] La ciudad minera de Pyramiden, se encuentra también en la isla noruega de Spitsbergen del archipiélago Svalbard (qué coincidencia, ¿verdad?). Fue fundada por los suecos en 1910, (anteriormente la zona había sido utilizada como bases balleneras) que se la vendieron a los soviéticos en 1927. Estos la dedicaron a la extracción de carbón e idearon la ciudad perfecta con avenidas, polideportivos, colegios y guarderías, cines, auditorios,  y lugares de ocio…e invernaderos para producir verduras frescas para el consumo. Fue abandonada en 1998, tras no resultar rentable la extracción de carbón, y permanece desde entonces tal y como la dejaron en su día. En la actualidad la empresa de viajes Tierras Polares, organiza tours por las calles y edificios de la ciudad que en su día albergaba a más de 1000 habitantes.
Si te interesa conocerlo puedes hacerlo a través de:
[3] Bélgorod se sitúa unos 700 km al sur de Moscú y pretende quitar el rango de zona con más invernaderos a la región de los Países Bajos de Westland. El gobierno ruso pretende fomentar, con ayudas estatales, la creación de más de 500 hectáreas para el 2020, dedicadas al cultivo en invernadero con alta tecnología, aprovechando su ubicación y su red de comunicaciones para lograr abastecer a Rusia y no depender de importaciones extranjeras.
En febrero de 2016 se han inagurado ya 14 hectáreas  con secciones dedicadas al cultivo de pepinos, lechugas y semilleros más un área técnica de 6000 metros cuadrados. Con ello pretenden abastecer a un millón y medio  de personas anualmente.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Laboratorio de experimentación


(Escena 1) Exterior.
Bosque: esplendor de ocres, rojizos, amarillentos, pardos, todos  mezclados con verdes en diferentes gradaciones. Suelo cubierto de hojas que crujen bajo las pisadas[1]. Atardecer rojizo y ligera lluvia.
No se ve a nadie, ni perros, ni jabalíes, ni personas.

(Escena 2) Interior.

Mesas de cultivo, mesa auxiliar repleta de hueveras, tierra de cultivo, pequeños instrumentos de jardinería, sobres de semillas, regadera…

Trabajando en ella, de espaldas a la cámara, observamos unos pies calzados con botas de agua, una bata blanca (no es necesaria pero luce bien), la cámara sigue subiendo y  vemos una alborotada cabellera rizada y rojiza (como de loca, vamos) y oímos una risa, aún mas de loca después de pronunciar unas terribles y espeluznantes palabras: “Lo conseguiré esta vez”.

 Sí, la escena, salvando las distancias, parece sacada de la película el jovencito Frankestein[2], si bien el quería crear vida a partir de restos diversos de diferentes cadáveres y yo tan sólo pretendo que me germinen mis semillas.


Vale, tras esta introducción os diré que comienzo la temporada de experimentos. Tras los fracasos este verano con los rabanitos  en las mesas de huerto (planté varias tandas, menos mal que en el sobre viene muchas semillas, y no conseguí que saliesen, se me quedaban siempre en brotes germinados de rabanito) he decidido experimentar, así que inicio una plantación en huevera (de pequeño tamaño, es de huevos de codorniz usados en la raclette) y  en cubilete de fibra de coco.

 

También he plantado en huevera (de huevos de gallina esta vez) una fila de espinacas y otra de ruibarbo[3]. Si consigo que germinen las pasaré a los cubiletes de fibra y/o a cubiletes realizados con el cartón interior de los rollos de papel higiénico. Ambos tiene la ventaja que si las semillas consiguen germinar, y después de praticar el repicado, es decir entresacarlas, se pueden transplantar directamente a las mesas de cultivo sin necesidad de sacarlas de su recipiente.

Para conseguir una gradación en mi cosecha también he colocado tres plantones, comprados en el invernadero, de acelgas en una mesa de huerto que ya tenía liberada de las tomateras. Previamente, eso sí, he tirado de mi ayudante, el Sr.J, para ayudarme al acarreamiento de tierra con la que rellenar las mesas y además las he mezclado con humus de lombriz.

Bueno, ¡la cosecha de invierno ya está en marcha!.
P.D.  Al fin me decidí y con los tomates verdes elaboré un chutney para chuparse los dedos. Os dejo foto ya que virtualmente no  podéis degustarlo.



[1] Para una mejor ambientación podéis escuchar la versión de Pedro Iturralde, estupendo saxofonista y clarinetista, sobre el famoso tema  Les feullies mortes, canción francesa de 1945 con letra de J. Prévert y música de J. Kosma y popularizada por Yves Montand
 
[2] Película norteamericana de 1974 dirigida por Mel Brooks y protagonizada por Gene Wilder, que borda su papel de científico loco en esta delirante parodia de la fantástica novela gótica  Frankestein  o el moderno Prometeo de Mary Shelley (1797-1851).
[3]  Adoro el ruibarbo, especie de fruta-verdura muy usada en Inglaterra  y en Centroeuropa para elaborar mermelada, en repostería, salsas saladas, sopas, estofados e incluso en Italia se usa para elaborar un aperitivo de baja graduación alcohólica y también se puede consumir en fresco. Sin embargo sólo se puede consumir el tallo siendo tóxica sus raíces y hojas.

jueves, 13 de octubre de 2016

Tomates verdes


 

El primer día del otoño real marca el final de mis tomates, la bajada de las temperaturas impide que los tomates que están en las matas continúen madurando, así que por este año se acabaron los tomates. Hoy hemos arrancado las tomateras (¡qué penita, con lo verdes y lozanas que estaban!. Con ellas también se han ido la hierbabuena, el perejil, la melisa, la albahaca y las lavandas) y recogidos los últimos tomates, pequeños y verdes, eso sí con música de Bach para endulzar el momento[1].Tengo varias opciones: hacerlos fritos, dejarlos para que maduren dentro de casa, hacer chutney[2] o  embotarlos en vinagre.

Para hacerlos fritos no hay más que seguir la receta de la película Tomates verdes fritos[3]. Receta típicamente sureña (del sur de USA por supuesto) y fácil de elaborar tan sólo hay que cortarlos en rodajas, rebozarlos con una mezcla de leche, harina y maíz y freirlos[4].

La opción de dejarlos madurar poco a poco en casa es muy cómoda y existen múltiples maneras. Así puedes ponerlos en un bote cerrado (o dentro de una bolsa de plástico previamente agujereada, o de una bolsa de papel) con un plátano dentro o meterlos en cajas de cartón recubiertos de periódicos y colocarlos en un lugar fresco alejados del sol. El etileno del plátano hará el resto en una o dos semanas. Si has arrancado la mata entera con raíces puedes colgarlos del techo, eso sí, fuera de la acción del sol.

Para el chutney se puede seguir la receta que aparece en <<condoscucharas.com>>[5]. Tan solo hay que cortar los tomates, las cebollas, los ajos y el jengibre y echarlo a la cazuela donde previamente hemos disuelto el azúcar en el vinagre. Se hierve a fuego lento 15 minutos y se le añade la cúrcuma, las pasas y arándanos deshidratados y la guindilla troceada. Se hierve otros 15 minutos a fuego lento y ¡ya está!

Finalmente la última opción es embotarlos. Las Sra.A nos regaló hace tiempo un bote y estaban deliciosos, pero, ay, no se acuerda de la receta utilizada, así que después de brujulear por internet os puedo sugerir la siguiente receta para lo cual se necesita vinagre, sal, cominos, ajos y orégano, y por supuesto un bote de cristal.

Bueno, creo que no seré la única hortelana dedicada a estos menesteres en estas fechas pero dada que es mi primera vez, dudo en cuanto qué opción tomar,… ya os lo contaré en los próximos días.



[1] No soy la única que piensa que a sus plantas y producciones le gusta la música del maestro, así recuerdo un artículo que contaba que en unos viñedos sudafricanos ponían música de Bach para afinar la cosecha, constatando que el crecimiento de las viñas era más lento y regular. Posteriormente, ya en las barricas, la música escogida variaba algo más como Albinoni, Couperin, Haendel…
[2] El chutney es una especia de confitura que se realiza con frutas o verduras cocidas en vinagre y azúcar y aderezadas con especias. Es muy usado en la cocina india y existen tantas variedades como personas lo elaboren. 
[3] Tomates verdes fritos, película estadounidense de 1991 con un estupendo plantel de actrices y basada en la novela Tomates verdes fritos en el Café de Whistle Stop de la escritora Fannie Flagg quien se basó en una historia familiar. Tanto la novela como la película, de la que fue guionista la propia autora, plantean temas importantes como la tolerancia frente al racismo, el feminismo y la homosexualidad dentro de un contexto de exaltación de la amistad y de la autoestima. En fin, cosas raras para una película norteamericana que obtuvo cierto éxito en su estreno a pesar de estar protagonizada por mujeres.
[4] Podéis seguir la receta que aparece en Tomates verdes (o rojos) fritos en <<http://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2016/09/01/receta/1472744931_551535.html>>
[5] Esta receta aparece en el blog Con dos cucharas. Recetas de Nany Román en  <<http://condoscucharas.com/2016/09/26/chutney-de-tomates-verdes/>>

martes, 4 de octubre de 2016

Ausencias y pimientos


Siempre nos creemos imprescindibles, creemos que sin nosotros no van a sobrevivir, que no serán capaces sin nuestros cuidados y nuestras miradas (como dice el refrán: el ojo del amo engorda el caballo), pero luego llegas y ¡zas!, la vida y las plantas continúan su vida aunque tú no estés. Tras una semana de ausencia, dejadas tan solo bajo la tutela electrónica del riego programado, me acerco a mi huerta con miedo; pensaba yo que me las encontraría muertas o, agonizando cuando poco, pero no, las miro y están sanas y erguidas, los tomates continúan engordando y siguen con su color verde y los pimientos, ¡ay los pimientos!, han seguido creciendo y por fin hoy podré tomar una fritada de pimientos de Padrón. Siguen floridos y hermosos por lo que parece que seguiremos teniendo cosecha. Bien, me digo, parece que no me necesitan, ya son fuertes y crecen solas, bien es verdad que ahora ya no tenemos colonias de pulgones, a los que supongo que las noches más frías asustan.[1]

 

Los pimientos de Padrón “auténticos” son los cultivados, en el convento agrícola de San Francisco de Herbón[2] (parroquia de Padrón, A Coruña) donde fueron adaptados desde el siglo XVII-XVIII, tras ser importados por las comunidades franciscanas fronterizas entre Estados Unidos y México, y adaptados a las características del terreno y su climatología, cobrando importancia su cultivo en la economía local[3]. En la actualidad la denominación de pimiento de Padrón es más amplia siendo los más afamados los de Herbón con una temporada que va desde 1 de mayo hasta el 31 de octubre (con denominación de origen protegida  Pemento de Herbón desde 1 de julio de 2009).  Su peculiaridad es su sabor picante que no se puede averiguar hasta que no te los estás comiendo. Es famoso el dicho “os pementos de Padrón, uns pican e outros non”. Bueno, pues los míos picaron y de lo lindo, pero ya sabéis que a mi sí que me gusta el picante.

En fin, no deja de resultar toda una lección la experiencia de hortelana ausente. En definitiva, no eres imprescindible, no te necesitan[4], pero entonces recuerdas tiempos lejanos, o no tanto, allá por abril con los primeros plantones de tallos tiernos y los muchos cuidados que requirieron y entonces piensas si me necesitaron aunque ahora ya no lo hagan, y además no lo hice tan mal al fin y al cabo si han llegado hasta aquí.



[1] Al hilo de esto os recuerdo que ninguna mariquita respondió a mi oferta de trabajo y residencia publicada en el Mariquitas`News. El caso es que en todo el verano no me he encontrado con ninguna, ¿habrán desaparecido?  Yo recuerdo que antes se veían por todas partes.
 
[2] El monasterio, fundado en 1396, fue declarado BIC, Bien de Interés Cultural, en septiembre de 2013, y ese mismo verano protagonizó una rara y poco clara historia cuando sus dos últimos frailes tuvieron que abandonar el convento tras enfrentamientos con algunos grupos vecinales, alentados por el alcalde del PP, que creían que la declaración de BIC,  podía conllevar el cierre de invernaderos y cultivos en la zona de afección del mismo. En la actualidad vuelve a tener una comunidad estable de monjes residiendo en él.
<< http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/07/31/galicia/1375300733_191115.html>>
 
[3] El cultivo de los pimientos de Padrón llegó a cobrar tanta importancia que sus semillas pasaron a formar parte de la dote matrimonial.
 
[4] Para aquellas y aquellos que viajan o que no tienen mano para el riego correcto he descubierto un producto que tiene buena pinta. Se trata de una empresa que fabrica pequeños jardines verticales que emplean unas macetas con riego incorporado mediante un circuito interno que hace recircular el agua y, que se controla desde una app móvil, con un pequeño consumo eléctrico y que además puedes personalizar a tu gusto mediante plantas diferentes, macetas de color, numero de pisos, etc. Jardín Citysens, así se llaman,  fue premiado en 2016 como uno de los mejores diseños en los premios Delta de diseño y es adaptable para cultivos de huerta y cultivos hidropónicos. Podéis verlos en  <<www.cytysens.com>>