martes, 26 de julio de 2016

El sexo de los calabacines




flores en la mata

Ayer me sentí magnánima (da gusto ser dueña y señora de tu propio huerto) y decidí hacer feliz al Sr.J, recogiendo flores de calabacín (total, tengo muchas flores y estamos al inicio de la temporada) para que pudiese cocinar un platillo de pasta con las flores de calabacín del huerto.
 
flores recién recogidas

producto ya elaborado
 
El resultado para chuparse los dedos, ya veis que las buenas acciones son recompensadas (adjunto una foto de la receta por si queréis hacerla), sin embargo se planteó una problema.
 
 
 
 
Según su receta, de un libro de cocina de la Toscana[1], las flores debían ser flores macho. Por tanto de nuevo hubo que recurrir a San Google, patrono de los desesperados. La lista de foros y páginas explicando el asunto era terriblemente larga, todos daban su opinión y planteaban además más problemas, vamos que yo creo que al igual que existe el oficio de sexador de pollos voy a iniciar una campaña para la creación de cursos de sexador de flores de calabacín.

Las flores de calabacín son de buen tamaño, pedunculadas y acampanadas y de un color amarillo intenso. Todas se pueden consumir y son deliciosas. El problema radica en distinguirlas, así la flor macho crece sobre un tallo largo desde el centro de la planta, con estambres con polen, mientras que la flor hembra, que engendra el calabacín, presentan un pistilo más corto y carnoso con tres estigmas terminales. El caso es que la tarea es fácil cuando el calabacín comienza a crecer, pero antes de que ello ocurra se me hace algo difícil llegar a una conclusión mirando el pedúnculo por debajo de las enormes hojas de la planta, que para más “inri” presentan unos pelitos que pican y me irritan la piel (ay, soy alérgica a casi todo, incluyendo algunos especímenes humanos). Vamos como para reírse de los sexadores de flores, una profesión muy digna.
Y encima de todo resulta que al tener tan pocas matas, y en terraza, la polinización es escasa por lo que se supone que yo debería ayudar a ello cual laborioso insecto[2], vamos que las tareas se me multiplican. Así que imaginarme ahora, vestida con mi camiseta de rayas negra y amarilla, mi par de alas de plástico y mi diadema de antenas (la recreación hay que hacerla bien o no se hace, según dicen en los grupos de recreación histórica), y he cambiado la varita de Hermione por un palito mientras que voy de flor en flor impregnando todo de polen a la vez que canturreo: Maya[3], la pequeña y dulce abeja Maya.


[1] Este libro nos lo regalaron antes de ir a la Toscana,  allí nos instalamos durante un mes y  fue donde el Sr. J (que ya se había empollado el libro) cocinaba tras haber ido al mercado donde se peleaba por los productos locales con las nonne del lugar y aprendía de ellas. El libro de gran formato y bellas fotografías, con glosario incluido, te abrirá las ganas de visitar la Toscana: S. Alexander y M. Beer (1998): Sabores de la Toscana. Recetas y anécdotas de nuestra escuela de cocina italiana, Köneman Ed.
[2] Por cierto, sigo sin mariquitas, no veo ninguna, ¿se ocultan de mi? ¿por qué no contestan a mi anuncio? ¿están todas de vacaciones en otros lugares? ¿existe una enorme conspiración mundial en contra de las mariquitas?...
[3] La abeja Maya fue una exitosa serie de dibujos animados  japonesa  (producida por Nippon Animation Company en 1975) estrenada en TVE en 1978. Se basa en el libro que Waldemar Bonsels (1880-1952) publicó en 1912 y narra la vida cotidiana y las peripecias de una abeja y sus amigos. No obstante, algunos autores mantienen que no todo es tan idílico como los dibujos animados presentan, ya que Bonsels tenía ideas filonazi y se puede hacer una lectura en tono militarista y beligerante de la sociedad que retrata, quizás por eso tuvo mucho éxito entre los soldados alemanes que lucharon el Primera Guerra Mundial.

miércoles, 20 de julio de 2016

Calor!!!!


Odio el calor, y mis plantas también. Odio las olas de calor (con o sin denominación de origen), y mis plantas también. Odio este ambiente tan seco, y mis plantas también. Odio este airecillo infernal que corre, y mis plantas también. Y podía seguir y seguir, pero a mí y a mis plantas no nos gusta quejarnos.

Sin embargo, todas estamos exhaustas, lánguidas y sin ganas. Los pobres calabacines, llenos de flores, penden sin fuerzas e incluso algunas flores se han caído con el vendaval, cálido e infernal, de esta mañana. A pesar de ello ya tenemos algún calabacín en el punto preciso para ser comido como flor de calabacín. Lástima que solo hay uno[1].
Flor caída por el viento






 
 
 
Los tomates siguen lentamente creciendo, pero como sin ganas (mañana abonaré, les toca dosis de vitaminas para recuperar fuerzas) y algunas de las flores se han marchitado.
 

Y los pimientos, ay los pobres, entre el calor y el pulgón[2] cualquiera pensaría que van a peor, pero no, ahí están como unos campeones aguantando el combate.

No obstante hemos de lamentar una baja, la de las recién plantadas zanahorias que no han sobrevivido.


Por lo demás creo que todas, humanas y plantas, añoramos los verdes prados del norte con esas temperaturas suaves, esa dulce llovizna, ese frescor verde…no nos parecemos a las ovejas de Glennkill[3]  cuya ilusión era venir al continente. Nosotras nos consolamos con algún desplazamiento a latitudes más frescas, aunque Irlanda no nos parece mal.

En fin, con cuidadosos y medidos riegos creo que saldremos adelante.



[1] La flor del calabacín es empleada en muchas recetas de cocina en Italia (conocida con zuccini), México, o Japón (en tempura casi siempre). El incoveniente de su consumo es que si cortas la flor impides el crecimiento del calabacín, así que, ¡ hay que escoger o flores o calabacines!.  El Sr. J de momento no puede lucirse con alguna receta para flores.
[2] Estos bichos son imbatibles, tan sólo he conseguido reducir su población. Creo que en caso de cataclismo nuclear no serían las cucarachas las que sobreviviesen, y aún en el caso de que lo hiciesen, estoy segura que los pulgones las devorarían, y luego se convertirían en pulgones gigantes radiactivos, y luego… (perdonad creo que el calor me afecta,… no sé si ya lo había dicho)
[3] Las ovejas de Glennkill de Leonie  Swann (2007) Ediciones Salamandra. Un libro, ligero, irónico e ingenioso, para los rigores del calor que se puede leer a la hora de la siesta con un ojo en el Tour. De trama surrealista narra las peripecias de unas ovejas a las que su pastor lee libros y sueñan con venir al continente europeo desde su Irlanda natal en busca de hierba fresca.

miércoles, 13 de julio de 2016

De huertos ajenos


Pues claro que no es el mío, esas extensiones sólo habrían sido posible con un encantamiento a lo Hermione Granger[1], ya me veo agitando mi varita (de bambú fortalecida con alas de mariquita y pulgón), con una capa (de gasa que ahora hace calor y las de paño no se aguantan), sombrero de paja (cosas del verano) y con voz misteriosa recitando el encantamiento: “en hortus extensus te convertirás”, y zas, ya está.

Por desgracia eso no ha sucedido así que estos grandes y hermosos huertos no son el mío. Lo que pasa es que se hizo necesario un viaje de estudio para comprobar in situ cómo va la cosecha en otras latitudes más norteñas. Lo que a diferencia de la Güestia[2] que tan sólo va de noche por los huertos yo fui de día a visitarlos. En este caso se trata de los huertos de la Sra. A, aunque este año lleva casi todo el trabajo el Sr. E, quien se ha lanzado y ha plantado en tres zonas diferentes, con características variadas y resultados distintos.



Huerta grande

Huerto en ladera

Huerto cercano a la casa
 

Por lo que pude comprobar, en general, este año todo va tardío (como en el mío), los tomates apenas habían crecido (como en el mío)y los pocos con fruto estaban tristes y amusgados por el exceso de lluvia y humedad (los míos no), lo pimientos iban un poco más adelantados que los míos que continúan con su lento crecimiento (maldito pulgón que me los retarda), los calabacines a la par, más o menos igual, mientras que las lechugas, ay las lechugas, hermosas y recias, verdes y brillantes, nada que ver con mis tristes resultados. Las patatas y fabes, a todo trapo, son las que mejor iban pero como de esas yo no tengo no puedo  opinar.
campo de arándanos

Como complemento visitamos la hermosa plantación de arándanos del Sr.R, un extenso mar verde, florido y a punto para su primera recogida en estos días.


A 300 km de Asturias, en Sayago, más seco y caluroso,  el Sr.K continúa con su huerta y sus ingeniosos métodos de cultivo (la climatología y el terreno obligan)


Mientras el Sr.K2 se inicia en las duras tareas hortícolas, este año plantó tarde y el calor agostó muchos de sus plantones de pimientos, tomates, lechugas y judías. Sin embargo, no se rinde y ya planifica nueva plantación para el año que viene añadiendo patatas en marzo. Todavía no la he visitado y por ello no tengo foto.

Ah, mi huerto aguantó bien mi ausencia y todo sigue progresando adecuadamente, aunque de forma muy lenta, pero por fin, ya asoman los primeros tomates y las flores de calabacín.



En fin, comamos higos y lo que se tercie, plantemos, paseemos, disfrutemos de las huertas y escondámonos de la Güestia.
















[1] Personaje de la serie Harry Potter creada por J.K. Rowling y publicada  ente 1997-2007, posteriormente toda la saga fue llevada al cine (2001-2011).
 
 
[2] La Güestia en la mitología asturiana, es una procesión nocturna de almas en penas, equivalente a la Santa Compaña, que vagan vestidas con túnicas blancas y portando huesos que lucen. La tradición dice que va encabezado por un mortal que debe salir todas las noches con ellas hasta morir o encontrar a otro humano que los sustituya .Van entonando un cántico que dice: cuando éramos vivos andábamos a higos ahora que somos muertos andamos por estos huertos.

martes, 5 de julio de 2016

Mira cómo crecen...


 
Mirad cómo crecen las tomateras, ahora parece que ha entrado la prisa y compiten entre ellas para saber cuál es la más alta, pero el problema es que todas, menos una que va algo más retrasada, ya han tocado techo (estamos en una terraza) por lo que se acabó, ahora toca engordad los tomates. Las flores son abundantes pero siguen en eso, en florecilla, no veo avances pero quiero suponer que ahora, con los calores de julio, comenzara la época jubilosa para los tomates.

Los pimientos de padrón son otro cantar, van muy lentos y además en lucha permanente contra el pulgón. Ah, por cierto planté a su lado una albahaca porque se suponía que su olor molestaba al enemigo pero a estos invasores míos debe de encantarles y pasan de marcharse, aunque también es verdad que como la albahaca me encanta no me importa nada poder disfrutar de su olor[1].

Los calabacines ya han desbordado las mesas de cultivo y  se expande alegremente por el espacio, veremos cómo acaban estas ansias conquistadoras y si se hace necesaria mi función podadora.

 La cayena y las zanahorias siguen su lento progreso y de momento poco más se puede contar.

El cultivo que terminamos por este año son las lechugas. El domingo pasado recogimos las dos últimas y me permito parafrasear, muy libremente por otra parte, a Robert Herrick[2]:

“Coged las “lechugas” mientras podáis

veloz el tiempo vuela.

La misma “lechuga”  que hoy admiráis

mañana estará muerta (…)”.


No sé si el año que viene repetiré con las lechugas porque no ha sido un cultivo muy fructífero, aunque también es verdad que iba pelando sus hojas para consumo y eso no sé si es muy ortodoxo. Además para mantener el consumo diario de esta casa, necesitaría mucho, pero mucho más espacio.

 En fin carpe diem y disfrutemos  del tórrido verano. 

 Robert Herrick, carpe diem, calabacín, pimientos, zanahorias, cayena, tomateras

 



[1] Digo de su olor porque la albahaca para comer, de hoja más grande, la mantengo en la zona de las plantas dedicadas al consumo culinario y en una sección más existente en la ventana de la cocina. Ya se ve que somos grandes consumidores de ella: en sopa de tomate, con pasta, en ensalada, con tomates y queso fresco, ummmm!
[2] Robert Herrick (1591-1674), poeta inglés. En realidad la estrofa anterior (perteneciente a su poema A las vírgenes para que aprovechen el tiempo) se la dedica a las jóvenes para que disfruten de la vida antes de la llegada de la vejez, en la onda del carpe diem clásico, expresión atribuida al poeta romano Horacio y recurrente tópico en la literatura. Sin embargo, a mí me parece muy apropiada para hablar de un huerto de frutos efímeros que si no los comes acabarán podridos: nacimiento, esplendor y muerte en un breve tiempo y en un breve espacio.
 

martes, 28 de junio de 2016

De zanahorias y cayenas


Ah, ha habido cambios en el huerto, las espinacas tras su última recolección fueron comidas y sustituidas por zanahorias, Daucus carota, y una guindilla cayena, Capsicum frutescens.

Las zanahorias, de las que comemos mayoritariamente su raíz, pueden ser de color naranja[1], blanca o incluso de color violeta. Al exterior tiene hojas tri o bipinnadas y flores blancas. Su nombre parece derivar del árabe hispánico safunnärjah, y del griego antiguo stafyline agría.
 

Su consumo se puede hacer en crudo, fritas, al vapor o cocinadas o exprimidas. Es un alimento excelente desde el punto de vista nutricional por su alto contenido en vitaminas y minerales: beta-caroteno, vitamina A, E, B, fosfato, potasio, y en menor cantidad magnesio, yodo y calcio. Ayuda a aumentar la producción de melanina por lo que protege de las radiaciones nocivas.

Su origen debe ser Asia central y fue introducida hacia el siglo VIII en Europa, si bien eran conocidas por griegos y romanos que las consideraban afrodisiacas y las consumían con especias y vino caliente.  Su consumo se disparó ya en el siglo XV desde los Países Bajos.

En el imaginario común todos las tenemos asociadas a los conejos, desde Bugs Bunny[2] a el conejo de Alicia[3] o al Peter  Rabbit de Beatrix Potter[4].

Por su parte la guindilla cayena es un chile o ají de sabor picante. Procede de la zona de los Andes y después se aclimató en las Antillas, siendo muy usada en la cocina sudaméricana. Tras la conquista de América fue traída a España donde se denominó “pimienta” en vez de ají o chile como era conocida allí. Españoles y portugueses pronto la distribuyeron por el mundo siendo muy utilizada en las cocinas asiáticas.

Su follaje es más denso que el de los pimientos y puede alcanzar hasta un metro de altura.

El picor se debe sobre todo a la famosa capsaicina, que estimula los receptores de calor y dolor en la epidermis que provoca una mayor irrigación sanguínea, en respuesta a la cual el cerebro genera endorfinas que provocan sensaciones de bienestar y satisfacción. Esta es la razón por la que nos gusta, a algunos, tomar picante[5]. Pero sus propiedades no solo se usan en la cocina ya que también lo hace la industria farmacéutica donde se encuentra bien en forma de cremas o de parches (los más conocidos son Hansplast o Sor Virginia). Se aplica de forma tópica sobre la piel y bloquea la liberación de los estímulos dolorosos y la transmisión del dolor. Los he probado personalmente, recomendados por una farmaceútica que lo llevaba puesto, y funcionan, siempre que se lo he sugerido a alguien han dado buen resultado.

En cualquier caso su consumo es beneficioso para favorecer digestiones, disminuye los gases favorece el control de colesterol, triglicéridos y la hipertensión. Actúa como mucolítico y tiene propiedades bacteriostáticas usado para hacer gárgaras.

Deseando poder cosechar sus frutos…



[1] Para la variedad de color naranja algunos mantienen que fue creación de los agricultores holandeses en el siglo XVII para homenajear a la casa reinante de Orange-Nassau
[2] Bugs Bunny, conocido en España como el conejo de la suerte, es un personaje propiedad de la  Warner Bros. Creado por Tex Avery es un conejo de fuerte personalidad con un humor próximo a Groucho Marx y una frase ya mítica: ¿qué hay de nuevo, viejo?
[3] Alicia en el País de las Maravillas, aunque aquí va asociado al reloj
[4] Beatrix Potter fue una conocida escritora e ilustradora de cuentos infantiles. Se instaló en la zona de Lake District en Inglaterra y sus tierras y casa fueron donadas al National Trust a su muerte. Su personaje principal era Peter Rabbit, un conejo desobediente y rebelde, traducido a más de 36 idiomas, siendo su primera edición de 1902.
[5] Sobre este tema recomiendo el Blog de Ciencia de Pepe Cervera, un rendido adorador del picante, quien lo trata en varias ocasiones, blog.rtve.es/retiario/2015/07, blog.rtve.es/retiario/2016/01, blog.rtve.es/retiario/2015/08

lunes, 20 de junio de 2016

Proverbios y refranes


Todos conocemos los proverbios chinos, aunque, por lo menos aquí en España, no tenemos el gusto de recibir esos mensajes que salen dentro de las galletitas de la suerte y que siempre se ven en las películas norteamericanas. Creo que tendremos que pensar que eso solo sucede en los restaurantes chino-americanos y no en los chino-españoles[1].

Bueno, ya sabemos que los proverbios chinos son muy sabios, que recogen la sabiduría popular, que transmiten enseñanzas y tal, así que vamos a analizar el siguiente:

 "Si quieres ser feliz una hora, emborráchate, si quieres ser feliz un día, mata un cerdo; si quieres ser feliz una semana, haz un viaje; si quieres ser feliz un año, cásate; pero si quieres ser feliz toda una vida...cultiva un huerto."

·        El primer punto es fácil y no requiere mucho esfuerzo, para ello ya tengo plantado hierbabuena para realizar mojitos y limas para preparar todo tipo de cócteles. Por cierto la lima va viento en popa y ya algunos de sus frutos tienen buen tamaño

 

·         Lo segundo ni lo sueño, vamos que de pequeña asistí a una matanza y eso era toda una película gore.

·         Para el tercer punto, no hay problema, siempre que se tenga disponibilidad de tiempo y dinero.

·        El cuarto punto ni lo comento, que hay muchas opiniones y se pueden herir susceptibilidades.

·         Ah, el último punto…pues sí, felicidad te da pero problemas aún más. Muy agradable ver crecer las plantitas, idílico al amanecer y sí, comiendo tu propia producción disfrutarás, pero ay, y ¿los sinsabores? nadie te habla de ellos: invasiones de pulgón[2], problemas de riego, por exceso o por defecto, crecimientos raquíticos, crecimientos desmesurados, eliminación de hojas afectadas, tristezas del pimiento, y por encima de todo, la inseguridad de esta hortelana.

 
Aquí en España, tiramos más de refranero y si lo seguimos al pie de la letra tenemos tarea en el campo o huerta para todo el año. Por ejemplo, para el pasado mes mayo existían claras recomendaciones:

Siembra perejil en mayo y lo tendrás todo el año (el mío es anterior, ¿debo entender pues que me faltará a lo largo del año?)

Hielos en la cruz de mayo siempre hacen daño (menos mal que no ha habido heladas, que ya es lo que me faltaba y tener que instalar estufas)

Mayo hortelano mucha paja y poco grano (este no lo entiendo muy bien pero parece ser que lo que mucho crece no sirve para nada…)

Si en mayo llueve y hace calor todo el campo será un verdor (lo aprecié en el bosque y en los jardines, no en “mi huerto”)

Con el agua de mayo crece el tallo (eso espero… también se decía del pelo humano, pero yo en primavera siempre  pierdo pelo)

Lo que riega mayo, mayo lo seca (esto lo debió de escribir un pesimista amargado, haré como que no lo veo)

Para junio parece que las tareas son poco concretas y todo se queda en disfrutar de los días largos y soleados y celebrar el solsticio de verano[3]:

Ni que siembres tarde, ni que siembres temprano, en junio todo es grano (es decir que hagas lo que te dé la gana, vamos…)

Junio hortelano, mucha paja y poco grano (¿?????, lo de la paja y el grano parece difícil, menos mal que ese problema no lo tengo)

Ara bien o mal pero ara por San Juan (el Sr.J debe agradecer que todavía no necesite un tractor…)

Para junio el mucho calor nunca asusta al labrador (no dice nada de las hortelanas inexpertas pero a mi sí que me da miedo el calor)

Caprichoso junio, o sequía o diluvio (hay que ver que caprichosos son los meses, casi tanto como las plantas…)

En fin, que no hay que hacer mucho caso de estas cosas y a disfrutar de la huerta. ¡Feliz Solsticio de verano!


[1] Por cierto que al hilo de esto recuerdo un restaurante chino en la carretera de subida al puerto de Guadarrama que sirve auténtica comida china, que no se parece nada a la que tomamos habitualmente en los que conocemos como “chinos”,  no aparece arroz tres delicias, ni rollitos de primavera pero a cambio tienes patas de gallo, berenjenas china, pescados con salsas chinas, etc., la verdad toda una experiencia para comensales atrevidos.
[2] Acabé con los últimos restos del Ejército Pulgón, a base de caricias, os explico: con jabón fabricado en casa por una amiga, Sra.M, y rebajado con agua dediqué un rato a pasar los dedos por las matas de pimientos afectados. Los pulgones fueron reducidos, más o menos es un proverbio histórico, que si no existe acabo de inventar, que viene a decir: A los grandes imperios guerreros no se les combate  con la fuerza, es mejor  fomentar su  decadencia: alimentos, masajes, baños caricias…un éxito!. También lo podeis adquirir en tiendas como jabón potásico.
[3] Que este año coincide con luna llena, hecho que no se repetirá hasta dentro de 70 años y que podremos ver en directo esta noche, fecha de la llegada oficial del verano

lunes, 13 de junio de 2016

La parte de los ángeles


13 de junio

Hoy hemos de constatar otras bajas, 2 plantas de pimientos y, sorprendentemente, la mata de tomatitos cherry, que ahora ya no es mata sino tan solo una rama, pero que a pesar de todo, sigue teniendo frutos.  El mal camino que lleva yo se lo achaco al trasplante que efectué, a lo que debo añadir su colocación en el peor lugar para una matita de tomate, en una esquina a la que apenas le llega el sol y a la que hacen sombra sus compañeras tomateras en expansión (por cierto hay que ver cómo crecen). Al año que viene a los cherry los situaré en otro lugar más adecuado para ellos.
 
Lo de los pimientos creo que debe a lo que se denomina vulgarmente como “tristeza o seca del pimiento”. Se trata de un hongo que ataca a la planta en cualquier estado vegetativo. La planta atacada presenta una marchitez rápida e irreversible, que la hace literalmente languidecer hasta morir. Suele aparecer por exceso de riego, pero creo que en este caso no ha sido así ya que soy una hortelana a la que no le gusta encharcar la tierra.

 
Se solicitan
mariquitas para control de pulgón. No se requiere experiencia previa. Rápida promoción.
Se ofrece:
CASA: amplia y bien acondicionada, con posibilidades de crecimiento. Muy cómoda para familias numerosas.
COMIDA: abundante pulgón a discreción
Abstenerse mariquitas de la calabaza, de la judía o comedoras de plantas. Sólo se aceptarán depredadoras de pulgón y similares.


En cualquier caso el pulgón no ha hecho mella, aunque de vez en cuando he de retirar con los dedos alguno ya que todavía no he conseguido atraer a las mariquitas, y eso que ya tienen una hermosa casa, realizada con una cesta de esparto rellena de piñas secas y además he puesto un anuncio en el Mariquitas’News, el diario de más tirada entre ellas. Espero en breve conseguir algunos ejemplares.

 

 

Casita para mariquitas
Interior con piñas para as mariquitas, solo faltan los inquilinos


En cualquier caso tras casi dos meses de huerto la merma no ha sido tanta como yo imaginé, los ángeles no deben ser vegetarianos y les debe tirar mas lo de trasegar como locos whisky para alcanzar el famoso estado seráfico. Para los abstemios explicaré que “la parte de los ángeles, Angels’ Share”[1] es el 2% del whisky que se evapora en el proceso de elaboración del mismo una vez que se encuentra reposando en las barricas de roble. Brindemos con un buen whiskey por la huerta!
 

Ah, se me olvidaba, hemos tenido que cambiar el programador de riego que instalamos. El caso es que comenzó funcionando pero ahora, a veces no abría la válvula. Lo bueno es que en Leroy Merlin no hay ningún problema y todo te lo cambian. Además, haciendo caso al Sr.D, también hemos instalado un grifo con doble salida. Vamos que cada vez estamos más preparados.




[1] Recomiendo para pasar un rato divertido la película La parte de los ángeles de Ken Loach (2012), Premio especial del Jurado en  Cannes  y Premio del Público a la Mejor Película en Donostia. Loach casi nunca defrauda y tras las risas cuenta historias terribles. En este caso te entrarán unas ganas locas de viajar a Escocia, con esos campos verdes, ese paisae glaciar,  ese clima fresquito e impredecible  y esas destilerías llenas de buen whiskey con sus delicioso sabor a turba..¡qué maravilla!