Como soy un poco picaflor desde que tengo que polinizar, ahora me
siento atraída por una nueva modalidad de cultivo: el hidropónico.
Este tipo de cultivo no requiere de suelo, sino que se realiza
usando soluciones minerales disueltas en agua esenciales para el desarrollo de
las plantas (también se puede utilizar un suelo inerte como arena, o grava).
Esta técnica es muy usada en investigación biológica, en educación o incluso
como divertimento[1].
Sin embargo, también tiene sus detractores ya que el vertido de los efluentes
sobrantes puede resultar contaminante, siempre que sea a gran escala claro, no
hablo de pequeñísimos cultivos caseros. En grandes superficies los efluentes
deben equilibrarse antes de proceder a su vertido ya que puede resultar
contaminantes para los suelos y aguas.
La agricultura hidropónica fue usada desde antiguo y aparece
atestiguado por las sociedades antiguas
del valle de México, aunque su uso se constata desde el siglo XVI en Xochimilco,
junto a la subcuenca del lago de Texcoco-Zumpango, zona poco profunda y
cenagososa en la cuenca de México, donde se utilizaban una especie de balsas,
llamadas chinampa, donde se colocaba tierra vegetal mezclada con hojarasca y
restos de frutas y vegetales, y se sembraban árboles como el sauce para anclarlos
a tierra. Luego pasaban a cultivar diferentes plantas. Esto unido a los
regadíos permitía aumentar las cosechas. En la actualidad, desecado el lago
Xomilchico, tan sólo quedan las islas artificiales formadas por chinampas y los canales que las unen dentro de la ciudad de México en un área
declarada como Área Natural Protegida y designada Patrimonio Cultural de la
Humanidad desde 1987.
El primer trabajo publicado sobre el crecimiento de plantas
terrestres sin suelo agrícola fue el de Francis Bacon en 1627, y a partir de
entonces el estudio no cesó, aumentando el interés en el siglo XX. Como hecho curioso comentar que las tropas
estadounidenses en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial lo pusieron en
práctica para proveer a las tropas de frutas y verduras.
Desde 1980 varias compañías comenzaron a comercializar sistemas
hidropónicos. Hace unos días, en una visita a Ikea comprobé que desde abril de este año disponen de un kit para pequeño
cultivo en casa[2].
Con él puedes asegurar una pequeña cosecha de lechugas o acelgas en pleno invierno. La idea es
tentadora…
flores de los pimientos |
De momento sigo con mi cosecha de tomates y flores de calabacín,
y sigo esperando a los pimientos, ay, ¡qué paciencia hay que tener!
[1] Un buen ejemplo, con el que pasar un rato divertido, es el que
muestra la comedia británica El jardín de
la alegría (2000) dirigida por Nigel Cole. Obtuvo en Sundance el Premio del
Público y fue nominada a los Globos de Oro y a los Bafta. Narra la vida
cambiante de una reciente viuda aficionada a la jardinería que para sobrevivir
se dedica al cultivo hidropónico de marihuana junto a su jardinero en un
pequeño pueblo inglés.
[2]
Kits de cultivo
hidropónico Krydda/Växer con
invernadero, luces led, tapones de esponjas, semillas y nutrientes. El precio
es alto, con todo se puede poner en los 160 euros, pero seguro que pronto habrá
más empresas que los fabriquen y bajará el precio. También lo puedes realizar
tu si eres del tipo manitas.