8 de mayo
Ayer ha sido un duro día para el
huerto y para esta inexperta hortelana, hemos recibido la visita de dos
jardineros profesionales para asesorar y realizar la instalación del riego. Antes
de su llegada y mirando el huerto pensaba ¿qué pensarán de tanta inexperiencia
contenida en tan poco espacio? ¿Se horrorizarán o se reirán cuando vean tanto
desaguisado? Como diría César, Julio por supuesto, Alea jacta est[1], ya no se puede
hacer nada. Pero aquí es donde se ve a los profesionales, miraban mi pequeño
huerto con cariño y creen, o al menos eso dicen, que los aficionados nos preocupamos
en exceso, además en vez de incidir en mis errores elogiaban lo ya hecho; si es
verdad que me indicaban que debiera haber puesto menos plantas y que quizás el
emplazamiento debiera estar orientado de otra manera, pero también es cierto
que de los propios errores se aprende y se evita repetirlos. Ojo, digo se evita
lo que no es sinónimo de no volverlos a repetir. A mis preguntas de cuánto
riego, cuánto tiempo, cuánto intensidad, el Sr. D repetía que lo fuese viendo,
que las plantas me dirían y que sabría yo hacerlo puesto que se fiaba de mi
viendo mis plantas ornamentales. Bueno siempre viene bien un inyección de confianza.
La instalación que han diseñado es
movible y me indicaron donde podría hacer nuevos empalmes. Si me animo lo mismo continúo con la instalación hacia
las plantas aromáticas y sigo sus consejos y cambio la salida de agua por una doble
para no condenar esa salida de agua.
9 de mayo
Hoy no puedo comprobar si funciona el riego puesto que ayer con las
pruebas efectuadas quedo bien regadito para unos cuantos días, máxime con las
jornadas de lluvia que tenemos. Habrá que esperar para ver el riego en acción...
[1] Locución
latina que se atribuye a Julio César antes de cruzar el río Rubicón y comenzar
la guerra civil contra Pompeyo (49 a.C al 45 a.C.). puede traducirse como “la suerte
está echada”.
Genial. Te seguimos con atención :)
ResponderEliminarObserva el crecimiento hacia la luz (fototropismo), cuando tengamos días más soleados. Si tiran demasiado rápido y (más preocupante) si, al hacerlo, adelgazan demasiado, porque pueden volverse demasiado frágiles. Imagina esos pobres tallos delgados por buscar la luz soportando luego el peso de un tomate :P
Besicos.