viernes, 11 de diciembre de 2020

Esperando a Santa Lucía y al solsticio

 

Mi huerta está supertranquila, relajada viendo caer las últimas hojas de los árboles cercanos, celebrando esa lluvia dorada que se empeña en tapizar el suelo. Tan sólo de tarde en tarde he de quitar algunas hojas caídas, vigilar el semillero de las espinacas, que va muuuuuy, pero que muuuuy lento, y recolectar hojas de acelgas. Para acelerar el semillero los he cubierto con partes de botellas de plástico. Ya sé que no queda muy estético pero espero que sea efectivo…



Ya no tengo nada más que hacer, me siento como si la malvada Jezibaba[1] me hubiese echado la maldición y me hubiera convertido en una burbuja ociosa para toda la eternidad.

Ah, eso sí, también he podado la lavanda, y ahora me dedico vigilar a la lima y al kumquat, esperando que llegue el anhelado solsticio de invierno para que los días comiencen a crecer y la noche a retroceder. Pero ya se sabe lo que dice el refrán: “Por Santa Lucía, la noche más larga y el más corto día”. El caso es que Santa Lucía se celebra el 13 de diciembre y claro, surge la duda porque siempre hemos creído que esa noche más larga es la del solsticio de invierno, es decir esa noche que oscila entre los días 20-23 de diciembre…Pero como todo tiene explicación también sabemos que esto se debe al cambio del calendario juliano por el gregoriano en 1582. Hasta entonces se había ido acumulando un desfase con el año astronómico y en este momento se regulariza y desaparecen 10 días de golpe, con lo que ya nos vuelven a casar las fechas. Sin embargo, la iglesia ortodoxa sigue manteniendo el calendario juliano en sus celebraciones y por ello en los países nórdicos se celebra la fiesta de Santa Lucía con niños con coronas de velas (espero que ahora serán de leds para no ocasionar un accidente fortuito con las llamas) como resurgir de la luz tras esa noche más larga. Resulta paradójico que esta santa, que se arrancó los ojos y que vivió su corta vida a oscuras, sea tanto patrona de la vista como símbolo de luz. Bueno, cosas de las religiones, mejor disfrutemos con el tema de The Beatles dedicado a otra Lucía[2] o con el clásico de Serrat[3] mientras esperamos al solsticio.



[1] Eso le dice la bruja Jezibaba a la protagonista de la ópera Rusalka de A. Dvorak (1841-1904) en el III acto. La obra, según libreto inspirado en las leyendas eslavas y en el cuento de La sirenita de H.C. Andersen, narra las desventuras de una ninfa o ser de las aguas, que quiere convertirse en humana por amor a un mortal pero termina en tragedia total, el amado muerto y ella condenada a vagar siendo burbuja en las aguas toda la eternidad.

[2] <https://www.youtube.com/watch?v=naoknj1ebqI> Lucy on the skay with diamonds

Aunque siempre corrió el rumor, no confirmado por los Beatles pero adecuado a la época y a las experiencias con drogas de ese momento, de que en realidad era una oda al LSD, acrónimo que se formaba con las iniciales del título de la canción. Este rumor ha persistido hasta hoy. También es curiosa la historia de por qué se llamó Lucy al esqueleto de Australophitecus aferensis, de 3,2 millones de años conocida como abuela de la humanidad. Pues bien, muy sencillo, en 1974 sus descubridores, Johanson, Coppens y Taireb, estaban escuchando el tema de los Beatles y por ello le dieron ese nombre.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Una carrera loca

 

Ya en noviembre, con algo más de fresco y con días nubosos mi huerta sigue tirando. Se acompasa al ritmo lento y sosegado de los días. Aunque quizás no debiera decir eso de “lento” porque las acelgas han decidido por su cuenta y riesgo lanzarse a una carrera imparable cual personajes de los autos locos[1]. Yo las cortó (y me las como, tiernas y fresquísimas por supuesto) y ellas de la noche a la mañana crecen. Si una despunta las demás luchan por no dejarla escapar, por no permitir la fuga como un pelotón de ciclistas empeñados en ir agrupados. Así que la conclusión es que su ritmo de crecimiento es inmejorable. Hay una que parece la líder que siempre va un poco por delante, luego está el pelotón y finalmente tengo el farolillo rojo, que lo fue desde sus inicios. Esta última siempre fue más débil, tanto que al principio creí que no sobreviviría. Ahora se la ve más pequeña pero avanza firme arropada por su pelotón (creo que se nota que soy seguidora de la Vuelta y del Tour, aunque no del Giro, y me pregunto yo misma cuál es la razón y la desconozco).



Aunque hablando de locos, la palma se la lleva la tomatera. Cuando arranque las tomateras había una que seguía teniendo tomatitos, pequeños, así que la deje. Los tomatitos se pusieron rojos y los recolecté pero, aún así seguía existiendo un pequeño tomatito verde. Total, ya que soy una hortelana bondadosa y muy condescendiente, la deje tal cual, podando todas las ramas que no tenían nada y ¡sorpresa!: el tomatito siguió creciendo y ahora incluso madurando, pero para mas inri, ahora ha echado flores en noviembre, y ya apuntan nuevos tomatitos. Como está con las acelgas creo que se habrá contagiado y también querrá participar en esta loca carrera. Pienso que la asociación le está viniendo bien por lo que quizás me plantee el año que viene plantar acelgas y tomates juntos.





Ah, por fin me decidí y ya he plantado las semillas de espinacas, pero eso lo dejo para otro día. Parodiando a Tip y  Coll[2]: la próxima semana… hablaremos de las espinacas.



[1] Los autos locos, es una serie de dibujos animados de Hanna-Barbera con 11 coches y sus pilotos que intentan ganar el título de Piloto más Loco del Mundo. Mi preferido era el villano Pierre Nodoyuna y su diabólico perro Patán, a los que siempre les salía todo mal (sí, como al pobre Coyote de El Coyote y el Correcaminos, obra del mismo guionista por cierto). El resto de pilotos no tenían desperdicio desde los hermanos cavernícolas, los Tenebrosos, el profesor Locovitchel, el leñador y el castor, el granjero Lucas y el oso miedoso, los chatarreros, los mafiosos, los militares,  el barón Hans Fritz (basado en el piloto de aviones conocido como el barón rojo en la Primera Guerra Mundial), y por supuesto Penélope Glamour y Pedro Bello. Fue muy popular en los años 70 y 80 del siglo pasado. Aquí os dejo el enlace, seguro que los recordáis y os reis recordando la risilla de Patán:

<https://www.youtube.com/watch?v=gNTol7swS00>

[2] Tip y Coll, fueron una famosa pareja de humoristas (1967-1995).  En la década de 1960 sus tics y sus frases hechas eran adoptados por el público y una de sus frases más célebres era “la próxima semana, hablaremos del gobierno” que decían al finalizar su intervención en el programa de tv 625 líneas y con la que se burlaban de la censura pública que perduraba en los años de la Transición. Su última aparición fue en un especial de Nochevieja en 1995. Su humor rozaba el absurdo y el surrealismo y tuvieron gran éxito.

<https://www.bing.com/videos/search?q=tip+y+coll+youtube+ma%c3%b1ana+hablaremos+del+gobierno&&view=detail&mid=4C5117E42A3F5B52E3EB4C5117E42A3F5B52E3EB&&FORM=VRDGAR&ru=%2Fvideos%2Fsearch%3Fq%3Dtip%2By%2Bcoll%2Byoutube%2Bma%25c3%25b1ana%2Bhablaremos%2Bdel%2Bgobierno%26%26FORM%3DVDVVXX>

viernes, 23 de octubre de 2020

Acelgas

 

Y la lluvia sigue cayendo, monótona tras los cristales o furibunda y violenta, en rachas agresivas. Unas veces cae suavemente, como sin ganas, dejándose llevar, lenta y constante, con monótona languidez como los violines de otoño[1], pero de repente se torna fuerte, torrencial, como una estampida de caballos desbocados, y luego, vuelta a empezar. Y mientras tanto mis acelgas ahí siguen, impertérritas, creciendo y creciendo. Verdes y hermosas. Lozanas y desafiantes, tan sólo se me achantan ante el sol de mediodía que las hace languidecer como doncellas victorianas necesitadas de las famosas sales[2]. Pero claro, esas damas se desmayaban por el uso del corsé que les impedía su correcta respiración mientras que mis acelgas crecen libres y felices, solo aturdidas por el sol directo, pero luego se vuelven a levantar.




Estoy muy contenta viendo lo bien que van creciendo (mirad las fotos) pero no consigo encontrar plantones de espinaca por lo que voy a tener que recurrir a iniciar semillero y no sé si a estas alturas del año lo conseguiré. Ya os lo contaré...



[1]  Los largos sollozos de los violines de otoño hieren mi corazón con monótona languidez (“Les  sanglots longs des violons de l'automne blessent mon coeur d'une langueur monotone”) este poema de P. Verlaine (1844-1896) fue el utilizado por los aliados en la 2 Guerra Mundial para comunicar, en clave a la resistencia francesa,  el inicio del desembarco aliado en Normandía el 6 de junio de 1944.

[2] Las famosas “sales”, sales aromáticas o sales volátiles son en realidad sal de amoniaco y fueron usadas ya por los romanos aunque casi todos las identificamos con los mareos y desmayos de las damas inglesas de la época victoriana. Actualmente también las usan como estimulante deportivo en el boxeo o ciertos deportes de choque como el hockey o baloncesto, aunque también tiene sus detractores que avisan del riesgo de su abuso.

lunes, 12 de octubre de 2020

12 de octubre

 

Hoy es 12 de octubre, día de la Hispanidad para unos, día de la Raza para otros, para mí se ha convertido en el “día que que arranco mis últimas plantas de pimientos y cierro la temporada de verano”.





Sí, ya sé que el título me ha quedado un poco largo, pero largo también ha sido el devenir de esta efeméride.

Ya en 1913 se acuñó el término Fiesta de la Raza Española por Faustino Rodríguez-San Pedro, presidente de la Unión Ibero-Americana,   aprovechando la fecha de llegada de Cristóbal Colón a América, en concreto a Guanahaní. En 1918 la fecha alcanza rango de fiesta nacional y en 1926 se propone que el término Raza sea sustituido por el de Hispanidad. En 1935 ya se celebró el Día de la Hispanidad, pero no es hasta 1958, cuando en plena dictadura franquista se estableció por decreto la fiesta del día 12. Esto se refrendó en 1981 como Fiesta Nacional y Día de la Hispanidad y fue ratificado en 1987.

Obviando todo lo que esta fecha tiene de egocentrismo, sólo el término decubrimiento de América es para echarse a temblar, no podemos olvidar este momento por todo lo que representa para nuestras huertas de hoy en día: ¿qué sería de nosotros sin patatas, pimientos, tomates, maíz, además del inigualable chocolate, entre otros productos procedentes del continente americano?.

Así que hoy, mientras escucho a Dvorak y su Sinfonía del nuevo Mundo[1], (que por cierto también lleva a equívoco su título pues en realidad se titula Sinfonía “desde” el nuevo mundo… para que luego digan que el lenguaje no es importante) me dedico a arrancar mis últimas plantas de pimientos y tomates y recolecto sus últimos 4 pimientos de la temporada ya que el frío nocturno ya no permite su correcto desarrollo. ¡Brindemos por el mestizaje!



[1] https://www.youtube.com/watch?v=r9RH0HrzWqw, Aquí os dejo el enlace a la Sinfonía nº 9 en mi menor. Opus 95 (1893) de Antonin Dvorak (1841-1904)

viernes, 2 de octubre de 2020

¿Qué es un olivo?

 


Tenemos un nuevo habitante en la huerta, es un olivo que ha venido de casa de mis padres. De momento está realizando su periodo de adaptación y buscando su sitio. Esperemos que le guste y se lleve bien con sus compañeros, que se adapte al clima, a la insolación, a los riegos y los cuidados que le dispense su hortelana, al viento … y a sus nuevos compañeros que esperemos que no le hagan bullying[1].

Pero, ¿qué es un olivo?. Ya nos lo cuenta Rafael Alberti en su poema:

¿Qué es un olivo?

Un olivo

es un viejo, viejo, viejo

y es un niño con una rama en la frente

y colgado en la cintura

un saquito todo lleno

de aceitunas.

Rafael Alberti (1902-1999)

 

El olivo, Olea europaea, conocido como olivera o aceituno, es un árbol de poca altura en general (aunque puede alcanzar en algunos ejemplares una buena envergadura) y longevo, de tronco grueso y retorcido y bonito porte[2]. Sus hojas lanceoladas van del color gris al verde plateado. Su fruto, la aceituna es la fuente de nuestro acreditado aceite de oliva, punto destacado en lo que se viene conociendo como dieta mediterránea. El periodo de floración es entre mayo y julio, en nuestro hemisferio. Es resistente a las heladas (al menos eso espero yo).

El olivo simboliza la paz, prosperidad, abundancia, la victoria e incluso la castidad. Los egipcios atribuían a Isis su transmisión a los hombres, mientras que en la mitología griega es Atenea la que con un golpe de lanza en el suelo hace brotar un olivo lleno de frutos. El imperio romano tenía en el aceite uno de sus principales productos de comercio. El cristianismo también le dio un papel principal ya que Jesús se reunía con sus discípulos bajo los olivos y tras el diluvio, cuando Noé soltó la paloma, esta regresó con un ramito de olivo en el pico. También entre los judíos es muy apreciado y utilizan el aceite de oliva para sus ceremonias religiosas. Para los árabes era un peso fuerte en su agricultura y aportaron innovaciones en su cultivo, de hecho, la palabra almazara (lugar donde prensan las aceitunas para extraer el aceite) proviene del árabe al-masara.

El olivo ha sido representado ampliamente en la pintura[3], en la escultura[4], en poemas[5] y canciones[6], en el refranero[7], en adivinanzas[8], en películas[9]

Vamos, un olivo es eso y mucho más y mi huerto se ha enriquecido con uno, no creo que mi producción de aceite sea muy grande pero todo se andará.

 

 

 



[1] Acoso físico, verbal o psicológico ejercido contra alguien por sus compañeros de forma reiterada.

[2] Aquí está su desgracia porque por su belleza se ha puesto de moda y como consecuencia se están arrancando olivos centenarios para reubicarlos en jardines privados, rotondas, parques. Muchos de ellos son vendidos en el extranjero por lo que ha sido necesario su regulación para evitar este expolio, aunque no está tan claro en todas las comunidades

[3] ¿Quién no recuerda la paloma de la paz de Picasso? Su primera litografía es de 1949 para el Congreso Mundial de la Paz celebrado ese año en París. Posteriormente se convirtió en emblema de todos los congresos de la Paz en los que Picasso introdujo pequeñas variaciones sobre el dibujo original. Este es un ejemplo, pero hay muchísimos más: J.Singer Sargent, Monet, Degas, Dalí, El Greco, Matisse… Os animo a  buscarlos.

[4] ¿Y la imaginería religiosa de semana santa con el huerto de los olivos?

[5] Sobre el olivar/se vió la lechuza/volar y volar (…) Antonio Machado (1875-1939). Como Machado muchos poetas han tenido al olivo como fuente de inspiración.

[6] Quizás una de las más conocidas sea el poema Aceituneros escrito por Miguel Hernández en  1937, ahora himno oficial de la provincia de Jaén, aquí dejo el enlace a una interpretación del mismo por Paco Ibáñez << https://www.youtube.com/watch?v=QxeFEBSAOUs>>

[7] Cada mochuelo a su olivo; Mientras tengan fruto los olivos, serán sus amigos los estorninos; Flor del olivo en abril, aceite para el candil…

[8] Negra por dentro, negra por fuera, es mi corazón negra madera (la aceituna)

[9] Icíar Bollaín dirigió una película en 2016, El Olivo protagonizada por Javier Castillo y Anna Castillo (ganadora en la categoría Mejor Actriz revelación de los Goya, 31 edición)

jueves, 24 de septiembre de 2020

A rey muerto, rey puesto

 

A rey muerto rey puesto[1], se acabó el reinado de los tomates y pimientos y comienza una nueva era: la de las acelgas.




Hoy he ido a comprar plantones de acelgas y el vendedor insistía en decirme que eran las últimas y que aquí ya no se me darían. Yo insistía en que todos los años las planto en septiembre y se me dan bien. Él insistía en que esta zona es muy fría, yo erre que erre que si se me dan. Finalmente, le insisto y le digo que yo no las dejo crecer mucho ya que las consumimos en forma de ensalada de brotes frescos. Finalmente he comprado 6 plantones y no sé si la semana que viene tendrá alguno más.

Al llegar a casa lo primero que tengo que hacer es arrancar las matas de tomates y pimientos, tan sólo se salvan las que ya tienen fruto en proceso de maduración. Con el resto soy igual de inclemente que ellas conmigo, no me han dado tomates, yo no doy clemencia. Me siento como una vieja tirana al estilo de Juego de Tronos[2], pero para colmo yo no tengo dragones domesticados. Y conste que eso me vendría fenomenal para cuando necesitase calor para mis plantones en pleno invierno. Los llevaría a una escuela para dragones hortelanos donde les enseñarían a soplar su chorro de fuego muy, muy ligeramente y por encima de mis plantas para proporcionarlas la temperatura adecuada, les enseñarían a volar bajo y despacio para crear un microclima… Y ya puestos podrían patrullar alrededor de la huerta espantando a todo aquel que quisiera herirla, ya sean pulgones, arañas, conejos … creo que tendría tanto éxito que pronto podría abrir sucursales en todo el mundo, y yo, como propietaria de la idea me haría de oro y podría seguir creando nuevos huertos cada vez más eficientes[3].

 



[1] Dicho popular que se atribuye a Felipe V cuando en medio de una batalla de la Guerra de Sucesión sus hombres le recriminaron su presencia y querían ponerlo a salvo. Él contestó si muero otro rey vendrá, a rey muerto, rey puesto. Viene a cuento ya que fue el primer rey de la Casa Borbón ¿será Felipe VI el último de la Casa Borbón u otro rey vendrá?

[2] Serie  de gran éxito, que casi todo el mundo vio. Es curioso que yo que no he visto ni un capítulo de ella, me sepa la historia, aunque sólo de oídas.

[3] Para ambientar musicalmente este espacio os dejo este enlace <<https://www.youtube.com/watch?v=f9vcw2MDJTo>>

jueves, 10 de septiembre de 2020

Malos resultados

 

Tras un resultado poco halagüeño decido dar por clausurado este año la temporada de tomates. Las causas de este descalabro son variadas. Supongo que planté muy tarde y además ayuda el que mi huerto recibe sol directo desde el amanecer hasta mediodía, porque a pesar de estar orientado al sureste la zona de techado le proporciona sol y sombra. También es verdad, que esto no es excusa puesto que otros años había tenido buena cosecha, aunque tardía, incluso los últimos tomates, eso sí verdes, los recogí en noviembre.

Pienso que tampoco puede deberse al exceso de riego, pues tengo mucho cuidado con ello, ni a que el suelo estuviese pobre pues, como todos los años procedí a removerlo y mezclarlo con tierra abonada, así que la única explicación que encuentro es que planté demasiado tarde y no han tenido tiempo de crecer y florecer a su ritmo, aunque claro, eso tampoco vale porque  la plantas han crecido mucho, con tallos fuertes y hermosos, pero con escasez de flores. Flores que en muchos casos no han llegado a  tomate. Y encima este año no hemos sufrido ninguna plaga y no he tenido que contratar al ejército de mariquitas habitual (me he ahorrado poner el anuncio en el Mariquitas’New y dar alojamiento y comida). No hemos tenido ni pulgón, ni araña roja, ni nada y eso sí, abundancia de abejorros, lo cual es una maravilla ya que como dice Emily Dickinson[1]:

Para hacer una pradera es necesario un trébol y una abeja,

un trébol y una abeja.

Y un ensueño.

Bastará solo con el ensueño,

Si abejas hay pocas.

 

En fin, que ni idea de cuál ha sido la razón de esta exigua cosecha tomatera. Esta pobre (e inexperta) hortelana no encuentra razón para su fracaso.

En cuanto a los pimientos, pues la misma canción, plantas fuertes, una primera y copiosa recolección y luego algún pimiento despistado. No como el año pasado que fue estupendo para los pimientos.

La lima, ay la lima, ha crecido fuerte y frondosa, con hojas de color verde intenso grandes y compactas, pero NI UNA FLOR, ni una. Esto no sé si achacarlo a la poda que realicé en febrero, quizás no debí hacerla pero estaba creciendo de forma desmandada y necesitaba corregir su porte. Además, pregunte a un jardinero y me dijo que podía hacerla…

Las aromáticas, en cambio, este verano se han comportado de manera admirable. Todas han crecido y soportado la recolección continua, renovándose una y otra vez y sin dar ningún problema. Ha sido pues un magnífico verano para el cebollino, albahaca, perejil, cilantro, acedera, y menta.





Otro que ha tenido buen comportamiento ha sido el kumquat, pronto nos dio fruto y además en agosto floreció de nuevo (qué bien olía) y ahora mismo ya tiene mas de una docena de frutos nuevos, verdes y pequeñitos.




Por todo ello y, porque además me da a mi la gana, declaro que el premio especial 2020 de mi huerta es para:

¡las aromáticas!

Desde aquí se lo comunico tanto a las interesadas, es decir a las aromáticas, como a Mi Ayudante de Huerta, a la vez que los convocó para la entrega oficial del diploma. Será una sencilla, pero emotiva ceremonia, recordar que estamos en era Covid (e.C.) y no se puede reunir mucha gente por aquello de mantener las medidas de seguridad. No se requiere ropa de etiqueta pero si es obligatorio traer alguna cerveza para brindar, ah, y la música la pongo yo.

Felicidades a las ganadoras, eso sí ex aequo[2].



[1] Emliy Dickinson (1830-1886) maravillosa poeta estadounidense, que recolectó un herbario con más de 400 especies, perfectamente clasificadas, guardadas y dibujadas. Flores a las que dedica multitud de poemas. Yo os recomiendo la lectura de su libro Herbario & Antología poética, publicado en 2020 por la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker, que recoge sus versos en inglés y castellano y los acompaña con bellas ilustraciones de la misma Emily. Una delicia.

[2]Ex aequo, expresión latina que significa “por igual". Se utiliza en clasificaciones en que uno o más participantes han conseguido el mismo premio.

martes, 11 de agosto de 2020

El día sin verano


Por fin un día sin verano[1], la noche fue tormentosa y lluviosa, pero la mañana amaneció como un perfecto día de invierno: lluviosa, fresquita, con neblina y oliendo maravillosamente bien (petricor, recordar, así se llama a ese delicioso olor).Al rato el cielo se oscureció y comenzó una tormenta acompañada de una lluvia abundante.  La temperatura descendió varios grados y la hortelana tan contenta. Hasta que vi como el viento y la lluvia habían podido con una de mis tomateras que se encontraba casi tumbada. Así que en medio del fragor de la tormenta tuve que requerir la ayuda de Mi Ayudante de Huerta, el Sr.J,  y procedimos a enderezar el tutor y con cuerda de bramante (de la que él utiliza en la cocina) ya que no tenía otra, realizamos un bonito entramado para que se sujeten las ramas de las tomateras.

Vamos bien de flores, pero de momento tan sólo hay 3, sólo 3, tomates verdes y uno que ya empieza a enrojecer, no sé si de la vergüenza que le da ser tan escasos a estas alturas del verano. 

Los pimientos tras ser recogidos y consumidos (por cierto, sabrosos, sabrosos) están iniciando una nueva floración, espero que no se asusten con el día de hoy y se crean que ya han cumplido que  aquí se viene a producir amiguitos (me sale la vena de explotadora hortelana).



La Sra. Mch. seguro que se está preguntando cómo van los rabanitos, pues…no sabría qué decirte, ellos siguen ahí, yo sigo regándolos y cuidándolos y ellos a saber qué. A veces rascó un poquito, sólo un poquito, la tierra y veo que algo hay, pero engordar, engordar, eso ya es otro cantar. Espero que no sean anoréxicos.

El  que parece que va lanzado es el kumquat, ya hemos comido algunos, otros siguen madurando y además ha iniciado una nueva floración. Está muy bonito con sus frutos naranjas, las flores blancas y su fragante olor. Veremos si esta segunda floración prospera, hoy el viento no le ha venido muy bien…




[1] Guiño al año sin verano que disfrutaron Mary Godwin (luego conocida como Mary Shelley), Percy Shelley, Lord Byron y Polidori en 1816 tras la erupción del volcán Tambora en abril de 1815, en la década final de la Pequeña Edad del Hielo. Estos aburridos en su casa de alquiler en Ginebra idearon un concurso: escribir novelas de terror. El resultado es abrumador, de esos días surgieron Frankenstein de Mary Shelley y El Vampiro que serviría de inspiración a Bram Stoker para su Drácula o los poemas Darkness de Byron.

martes, 28 de julio de 2020

En huertos ajenos (4)

En huertos ajenos (4)



Bueno, pues de nuevo nos tocó visitar huertos ajenos, menos mal que no sufro el mal de Procusto[1] porque si no estaría dando gritos de loca y arrasando con todos los huertos. La visita había sido programada con mucho cuidado pues íbamos a ver a la “huerta madre”. Como ya sabéis este año no había hecho semillero y me pasaron los plantones cuando todavía estábamos en confinamiento relajado, es decir, cuando aprovechando un paseo se pudieron recoger. 


Aparentemente los plantones llegaron estupendos, el trasplante lo soportaron bien y su crecimiento no tiene queja, pero (siempre hay un pero) comparando con años anteriores las flores y frutos escaseaban. Aquí empieza el drama, como de costumbre lo achaqué a su hortelana y pensé ¿ya estoy haciendo algo mal? Así que tomé la decisión de visitar la nave nodriza y para allí fuimos, en plan lema de Barbour[2]. La huerta del Sr.A y del Sr.R, es todo un gustazo, la tiene perfectamente cuidada y mimada. Parecía un vergel, todo crecidito, todo verde, todo en sus cuadraditos (adoro el orden), pasillos laterales empedrados, riego por goteo y siempre con los cuidados amorosos de sus orgullos hortelanos. 


Yo, por mi parte acabé la visita muy contenta por dos razones:

-     -- El Sr.A me explicó que sus tomates son muy tardíos, que lo bueno empieza a finales de agosto, cosa que comprobé inspeccionado sus matas. Estaban como las mías, fuertes y robustas, con pocas flores y algún pequeñísimo tomate. Él insiste en que este año la Naturaleza se ha mostrado generosa y todo sale con fuerza y energía.

-     -- Una mata de mis pimientos, que yo creía que le faltaba algún mineral o algo, tiene dos pimientos que crecen de día en día pero con un tono verde clarito. Allí pude comprobar, y me confirmó Sr.A que es que son de una variedad, que él llama “gallega” (de allí se los trajo un amigo) y que ese es su color natural.



Ah, y encima después de agradecer sus plantones, y agradecer su paciencia para responder a mis más de mil preguntas nos obsequió con una cesta de productos (a esto contribuyó su vecina de huerto, una señora de más de 80 años que cuidaba su huerto como la niña de sus ojos, y que se mantenía en una forma física formidable, ¡lo sano que es cuidar un huerto!. Aquí os dejo constancia de la visita.




[1] En psicología se aplica el nombre de síndrome de Procusto a aquellas personas  que sienten envidia del trabajo ajeno por miedo a ser cuestionados o superados por aquellos que despuntan en alguna faceta. Procusto es un personaje mitológico que tenía una posada en Ática y que hacía dormir a sus moradores en una cama en la que que los ataba para,  en caso de sobresalir sus miembros cortárselos o bien estirárselos hasta que alcanzaban las medidas exactas. Es obvio, que contaba con camas de diferentes tamaños por lo que los viajeros siempre morían. El héroe Teseo logró acabar con él aplicándole su propia medicina, le retó a acostarse en su cama para ver si cumplía las medidas y allí le acabó cortando los pies y la cabeza
[2] En la mítica marca Barbour (J. Barbour & Sons) se precian de que sus prendas de gran calidad vuelven a casa, pues tienen un servicio de reparación de sus propias prendas muy acreditado donde las cuidan y reparan. La casa Barbour (desde 1894) se caracteriza por el cuidado en los detalles, por la durabilidad de las mismas y por sus prendas de calidad ideales para el lluvioso y húmedo campo de Reino Unido.