Hoy es 12 de octubre, día de la Hispanidad para unos, día de la Raza para otros, para mí se ha convertido en el “día que que arranco mis últimas plantas de pimientos y cierro la temporada de verano”.
Sí, ya sé que el título me ha quedado un poco largo, pero largo también ha sido el devenir de esta efeméride.
Ya en 1913 se acuñó el término Fiesta de la Raza Española por
Faustino Rodríguez-San Pedro, presidente de la Unión Ibero-Americana, aprovechando
la fecha de llegada de Cristóbal Colón a América, en concreto a Guanahaní. En
1918 la fecha alcanza rango de fiesta nacional y en 1926 se propone que el
término Raza sea sustituido por el de Hispanidad. En 1935 ya se celebró el Día
de la Hispanidad, pero no es hasta 1958, cuando en plena dictadura franquista
se estableció por decreto la fiesta del día 12. Esto se refrendó en 1981 como
Fiesta Nacional y Día de la Hispanidad y fue ratificado en 1987.
Obviando todo lo que esta fecha tiene de egocentrismo, sólo el
término decubrimiento de América es para echarse a temblar, no podemos
olvidar este momento por todo lo que representa para nuestras huertas de hoy en
día: ¿qué sería de nosotros sin patatas, pimientos, tomates, maíz, además del
inigualable chocolate, entre otros productos procedentes del continente
americano?.
Así que hoy, mientras escucho a Dvorak y su Sinfonía del nuevo
Mundo[1], (que por cierto también
lleva a equívoco su título pues en realidad se titula Sinfonía “desde” el nuevo
mundo… para que luego digan que el lenguaje no es importante) me dedico a
arrancar mis últimas plantas de pimientos y tomates y recolecto sus últimos 4
pimientos de la temporada ya que el frío nocturno ya no permite su correcto
desarrollo. ¡Brindemos por el mestizaje!
[1] https://www.youtube.com/watch?v=r9RH0HrzWqw,
Aquí os dejo el enlace a la Sinfonía nº 9 en mi menor. Opus 95 (1893) de
Antonin Dvorak (1841-1904)
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