miércoles, 30 de mayo de 2018

Escalera de aromáticas


Seguro que pensabais que me había olvidado del jardín aromático, ¡de eso nada, monadas!, también este año disfruto de un pequeño jardín aromático-culinario, ya que  en la cocina de mi casa se les da un gran uso. Este año también han cambiado de ubicación y espero que aguanten mejor el calor.
 
Como podeis ver en la foto tengo:
 

-2 Lavanda officinalis,

-1 Lavandula stoeches (el año pasado fue la que más insectos atraía, la debían encontrar muy sexy porque siempre había abejorros pululando a su alrededor, al parecer, según sesudos estudios, los abejorros prefieren las lavandas y las dalias)

 2 Mentha suaveolens, para postres y mojitos (sí, ya sé que el mojito mejor con hierbabuena, pero era la que encontré a finales de abril, ya pondré alguna más).

2 Coriandrum sativum (imprescindibles para mi curry, soy una de las mejores cocineras de curry fuera de la India),

1 Ruta graveolens, en realidad no sé para qué usarla pero es tan bonita que no me pude resistir. En la Roma antigua si era usada en muchas recetas, según cuenta Apicius[1], pero en realidad se la conoce más por sus propiedades tóxicas y/o abortivas que por las cualidades beneficiosas que proporciona. En cualquier caso aquí os dejo un enlace para animaros a consumir hierbas de todas clases[2], y que conste que no estoy alentando al vicio…

1 Origanum vulgae (buenísimo en las ensaladas o en las pizzas),

 1Thymus citriodonus (¡Qué bien huelen!)

1 Allium schoenoprasum, cebollino, (imprescindible en los platos del Ayudante de Huerto, que ya se sabe que es un total afrancesado en lo que a cocina se refiere).

A todas estas añadimos las plantas residentes (aunque por los años que llevan ya les ha dado tiempo a terminar su MIR y ser titulares con plaza en propiedad) como son la lima, el mandarino y el laurel que este año también cambio de maceta.

Y la nueva novísima de este año es una fresa, Fragaria[3], que parece que se ha adaptado bien y ya tiene sus primeras flores sobresaliendo entre sus frondosas hojas. Por cierto que he leído que las hojas tiernas también se consumen como verdura. Para ello debe recogerse cuando la planta esté bien florida…bueno este año no innovaremos y esperaremos a poder consumir algunos de sus frutos.

Y ahora para terminar, os propongo una película con las que os sentiréis identificadas/os, (aunque conste que a mí me encanta este tiempo): Un Abril encantado,[4] aunque ya estemos a finales de mayo y no lo parezca por las numerosas lluvias que cruzan todo el país. Basada en el libro de Elizabeth von Armin[5]. Arroparos y empezar a soñar con jardines y flores, brisas llenas de buenos olores, colores mil, días de sol,…



[1] Apicius, Marco Gavio Apicio, gastrónomo romano del siglo I, supuesto autor del libro De re coquinaria. Rico y excéntrico, dilapido su fortuna en busca de los mejores manjares elaborados en complicadas recetas que recogió en su libro. De re coquinaria en realidad responde más a una recopilación y a añadidos sucesivos realizados a través de los siglos. La primera edición impresa corresponde a 1498 (Milán). Fue muy citado, tanto en su época como en siglos posteriores, y hoy en día es libro de cabecera para numerosos cocineros.
[2]El yerbero moderno cantado por Celia Cruz  en: <https://www.youtube.com/watch?v=skRHXzAM304>
[3] Su nombre proviene del latín fraga que se deriva de fragum, fragante, debido al buen olor de su fruto. Las variedades son muchas y varían en cuanto al tamaño y sabor de sus frutos, ricos en vitamina C y flavonoides.
[4] Un abril encantado (1992) dirigida por Mike Nevell, con Joan Plowright y Miranda Richardson (Globo de Oro de 1992).
[5] Elizabeth von Armin (1866-1941): escritora y novelista de vida poco convencional (os recomiendo Todos los perros de mi vida, donde compara a sus perros, amantes y maridos de forma ácida y divertida). En sus libros descarga vitriólicas críticas y pullas a la sociedad en la que vive, acompañada de delicadas  descripciones de jardines, todo ello con mucho sentido del humor).

miércoles, 9 de mayo de 2018

no juzgues por lo que plantas...


“No juzgues por lo que cosechas sino por lo que plantas”[1], me repito una y otra vez mientras comienzo la plantación de este año. Año en que los fríos han retardado el inicio, ahora ya con las mesas plantadas no quiero ni pensar en el resultado final pero, ¡ay!, una no puede por menos de preguntarse por su evolución, por si crecerán, por si los fríos repentinos no los estropearán, por…, etc, etc. La vida de la hortelana es dura.

Para empezar este año he decidido, a modo de hortelana dictatorial, que cambio de ubicación las mesas de huerta. Para esto tuve que contar con la inestimable colaboración de Mi ayudante de Huerta, el Sr.J., juntos, y con la música de Gloriana de Britten[2] en mi cabeza, movimos las mesas, acarreamos sacos de tierra y abono, removimos entusiásticamente la tierra hasta que nos dolieron los brazos, colocamos el nuevo riego, tendimos nuevas mangueras, taladramos estas para instalar los riegos… y por fin, ¡voilà! Ya nos encontrábamos preparados para la siembra.


Calabacín o calabaza, tomates cherry y tomate rosa

pimientos de padrón

tomates quinodolores
Este año (parece que por fin voy aprendiendo) había decidido poner muchas menos plantas para no provocar los consabidos “aforos repletos” que me ocasionaba luego una superpoblación difícil de cuidar, compitiendo entre ellos por el escaso pedazo de suelo que les correspondía. Así que encargue tres tristes tigres[3], digo plantones, de pimiento de padrón que me habían de traer de Cebreros y luego fui afortunada con otra serie de plantones que me proporcionó la Sra.P, bueno, en realidad los plantones pertenecen a la Sra.D y el sr.Q. que habían provisto a la Sra.P de plantones para que esta se iniciara en el tema huerto (sí, ya somos legión de temerarias hortelanas sin mucho conocimiento previo). En resumen, ahora cuento con 2 tomates cherrys y 3 tomates y un, no sé sabe todavía, calabacín o calabaza. En honor estos hortelanos los tomates lo he rebautizado con el nombre de variedad “Quinodolores”. Junto a los plantones también me han transmitido sus conocimientos, así, por ejemplo me he enterado, que debo cosechar el primer tomate que salga, acortarlo en rodajas y dejar secar sobre un papel de periódico. Una vez seco, esa simiente es la que debo conservar para plantar la cosecha del año que viene. Otro “horticonsejo”, como dirían en Bricomanía[4], aconsejan plantar lechugas junto a los tomates.

Tened por seguro que los seguiré y os iré contando los resultados.

calabacines y cebollino
También planté una matita de tomate variedad rosa (Solanum lycopersicon) y dos de calabacín (Cucurbita pepo), uno del invernadero y otro procedente de Villar de Prado. ¿cuál resultará mejor?...

¡El huerto está por fin en marcha!



[1] Robert Louis Stevenson (1850-1894), novelista, poeta y ensayista escocés, autor de la para mi inolvidable La isla del tesoro, que tan buenas tardes me hizo pasar, un clásico de la novela de aventuras que todo joven, y no tan joven, debiera leer al menos una vez en la vida.
[2] B. Britten, (1913-1976), compositor británico, recibió el encargo de realizar una ópera para conmemorar la subida al trono de Isabel II en 1953. Para ello compuso Gloriana, que narra la relación de Isabel I con el conde de Essex. Vamos una ópera de una reina para otra reina, así que, ¿qué mejor música podía escuchar yo, la Reina y esclava de mi huerta?.Os dejo el enlace para que podaís escuchar algo de ella:
 
 
[3] Tres tristes tigres, título de una novela publicada en 1965 por Guillermo Cabrera Infante (Cuba 1929 – Londres 2005), caracterizada por el uso ingenioso del lenguaje y con referencias a otras obras literarias. Tuvo gran repercusión dentro de lo que se conoció como el boom latinoamericano.
[4] Bricomanía programa de TVE dedicado al bricolaje y a la jardinería que comenzó a emitirse en 1994. La sección de jardinería la presenta Íñigo Segurola de forma amena y divertida con fáciles trucos para mejorar nuestras plantas.
 
 
 
 

jueves, 12 de abril de 2018

El invierno de mi (des)contento


Antes de que el invierno de nuestro (des)contento se transforme en un caluroso verano[1] yo disfruto de estos días fríos y hermosos, siempre que no me acuerde de mi pobre huerta.

Este año parece que no llega el momento de plantar. Llevo varios fines de semana pensando en ello, pero el tiempo (atmosférico) se empeña en asustarme una y otra vez con nuevas heladas, vendavales  e incluso nevadas. Pregunto por doquier para ver qué están haciendo el resto de hortelanos y en mi zona la respuesta es unánime: hay que esperar. Y espero, espero y espero como una vulgar Penélope[2] tejiendo en este caso sueños hortelanos: jugosos y rojos tomates, verdes pimientos, amarillas flores de calabacín... En fin, que como siga esperando me veo plantando en julio, y la verdad no creo que la cosecha llegue a buen fin con esa pervesión de los tiempos agrícolas. Mientras tanto, los sacos de tierra y abono se amontonan cerca de las mesas aguardando su momento (momento que no desea el Ayudante de Huerta Sr. J) creando pequeñas trincheras que no esperan sangre humana sino savia de nuevas plantas.

Por todo esto creo que me lanzaré este fin de semana y… no sé, la verdad creo que tendré que empezar a pensar en realizar sacrificios a los dioses  protectores de las plantas.

También lo están pasando mal la lima y el mandarino. El primero presenta muy mal aspecto y el segundo ni por asomo muestra indicios de querer brotar. Tendremos que esperar para ver si salen adelante.
mi pobre lima
 

Y ahora os dejo y salgo a retozar al frío mientras dure…



[1] Toda persona lectora habrá reconocido el inicio de Ricardo III de W. Shakespeare que se inicia con un monólogo del duque de Gloucester, después Ricardo III. Shakespeare (1564 - 1616) narra en esta obra la historia de la monarquía inglesa desde  1471  hasta 1485 (muerte de Ricardo III).
[2] Penélope, esposa del rey de Ítaca, Odiseo, espera su regreso durante 20 años tejiendo de día y deshaciendo de noche un sudario.  Se atribuye este poema épico, Odisea, a Homero (siglo VIII s.C.).

martes, 20 de febrero de 2018

De berzas y grelos


En una huerta de invierno apenas pasa nada, por lo menos en la mía, pero siempre hay pequeños hechos e historias si nos fijamos con atención. Así, por ejemplo en la mía, con la tranquilidad del invierno, he podido observar como las urracas y mirlos de las proximidades se acercan a mis mesas de huerto para pasar un rato protegidas del viento y al sol de invierno. Allí acomodadas practican pequeños huecos sobre la tierra donde descansan complacidos.

En un reciente viaje a Galicia, he podido comprobar como allí las humildes berzas[1] son las flamantes ganadoras contra el frío.



 Si escuchas con atención hasta puedes oir sus gritos de guerra y canciones para animarse. En un rumor contínuo escuchas una y otra vez: Quisiera ser tan alta como la luna, ¡ay! ¡ ay!, como la luna, como la luna, para ver los viñedos  y la desembocadura del Sil[2] y a fuerza de cánticos (y ayuda de las meigas sospecho, que para eso estamos en tierra de meigas) consiguen crecer y crecer, disputándose el privilegio de ser la más alta del lugar en una carrera sin fin. Yo, como Roy Batty (el replicante de la película Blade Runner[3]), he visto  cosas que ni os imaginarías, berzas que parece que quieran escapar de sus pequeños huertos cercados por preciosas paredes de piedra o por antiestéticos pero eficientes mallados, berzas que parecen competir con las vides cercanas que crecen en las escarpadas vertientes del Sil. Pero ay, a diferencia de esa viticultura a la que denominan heroica[4], no se encuentra ningún elogio para las humildes berzas que enriquecen los caldos y potes que ayudan a pasar el invierno. Ellas no tienen ningún equipo de marketing que las valore y prepare para diferenciarse en un mercado acechado ya por su gran competidor el grelo[5].  Venga, que no se diga, a consumir la triada gallega: nabiza, grelos, berza.

 



[1] Las berzas (Brassica oleracea) muy populares en Galicia  se pueden recolectar sin problemas durante los meses de invierno, gracias a su resistencia a fríos y plagas De ella se consumen sus hojas grandes y carnosas que salen de un tallo alto y leñoso. Posee alto contenido en agua, minerales, vitamina C y calcio. En estudios recientes añaden a esto su alto valor en antioxidantes por lo que es muy recomendad. Ha sido muy usada en la cocina tradicional gallega y portuguesa en forma de sopa, cocidos, borona, caldos, etc.
[2] Sí, ya sé que la canción que tenéis en el recuerdo es otra,  pero como no soy ni monárquica, ni militar, ni religiosa, y además soy la que escribe esto pues lo cuento, o mejor, lo canto,  como quiero. La canción original se inscribe dentro de las canciones populares y parece hacer referencia a la guerra de Sucesión española (XVIII) ente partidarios de Felipe V (Borbón) y los de Carlos de Habsburgo que se saldó con la victoria del Borbón.
[3] Blade Runner, dirigida en 1982 por Ridley Scott ha devenido con el tiempo en película de culto. se basaba en el libro del escritor de ciencia ficción Phlip K. Dick y en su obra ¿Sueñan los androides con ovejas?. En sus principales papeles aparecen multitud de actores hoy muy conocidos como Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young y  Daryl Hannah entre otros.
 
[4] Así denominada a la practicada en  escarpada laderas, de hasta un 90% de inclinación, como las del Sil (D. O. Ribeira Sacra desde 1996). Las vides se disponen en bancales casi verticales que impide la mecanización de su cultivo, a excepción de algunos carriles para pequeños cesto. El resto se hace a hombros de los recolectores y de los burros o en pequeñas embarcaciones desde el río.
[5] El grelo (Brassica rapa) es el brote del nabo en cuyo extremo aparecerán las flores (cuando florece su tallo ya no es apta para el consumo). Sus tallos son de sabor suave, ligeramente amargo y picante y es fuente de vitaminas A, C, K, de potasio, calcio y hierro. Se usa principalmente en la cocina gallega como ingrediente del caldo gallego, o como ingrediente del famoso plato lacón con grelos, en tortilla, en empanada, etc. También se le atribuía a su consumo el desarrollo del bocio ya que su aporte de selenio impedía que el cuerpo absorbiese el yodo, escaso en el interior gallego.

domingo, 14 de enero de 2018

hielo


 
 
Ni tan siquiera mis acelgas rojas de Bergara (vascas, vascas) consiguieron sobrevivir a estos días de heladas. De nada me sirvió protegerlas, el frío helador pudo con ellas[1]… Mi huerta llora, triste y sola…pero no, no es verdad, mi huerta está preparándose para la siguiente temporada. No se trata de improductividad sino de descanso y relajación… pero mis mesas lucen tristes sin nada que las alegre… hasta el mes que viene que empezaré con la siembra… (¡dioses, qué ganas tengo ya!).

Mientras tanto, el frío y el hielo se extienden como el manto de la Reina de las Nieves y nos dejan imágenes preciosas e interesantes como este jardín de flores de hielo[2] que nos presenta El blog de la Tabla, entrad y disfrutad de la belleza de lo efímero, pura poesía en hielo. El fenómeno parece sencillo según lo explican: “cuando la savia se congela, se expande y abre unas minúsculas grietas por las que sale agua que se congela al contacto con el helado aire. A medida que sale más agua, va a empujando el hielo que ya se formó, creando capas muy delgadas, cintas de hielo, que se retuercen, formando lo que parecen ser pétalos de una flor”.

Después de ver sus imágenes a una le entran ganas de plantar todo de Jara, Aster o Mentha, pero ay, parece que para eso, tenía que instalarme en cotas altas de los Pirineos por lo menos. No dejéis de entrar y disfrutar de sus fotografías mientras empezamos a imaginar los próximos semilleros.



[1]Si a una infanta se le puede dedicar una pavana, con más razón a mis acelgas. Aquí os dejo la Pavana para una infanta difunta de Maurice Ravel (compositor francés 1875-1937), compuesta en 1899  cuando todavía se encontraba en el conservatorio. Alguna vez le preguntaron a qué se debía el título y él contestó: “me gustaba cómo suena”.

jueves, 21 de diciembre de 2017

solsticio 2018


Tan sólo con oir la palabra se evoca un sinfín de sensaciones, repetid conmigo cual letanía: solsticio, solsticio, solsticio…[1]

Bueno, pues ya hemos llegado otra vez a la noche más larga del año, ya disfrutamos de días cortos y fríos, reposo de plantas y huertas y también de su hortelana. La tierra tranquila y su hortelana sin nada que hacer, excepto esperar un poco más para iniciar los semilleros, remover un poco la tierra e iniciar de nuevo el ciclo.
Así de triste luce mi huerta
 

Mientras tanto descansad y relajaros con esta poética invocación al viento de Sebastián Durón[2] , si bien él lo aplica al Niño Jesús en El blando susurro, yo me permito aplicarlo a mi huerta. El texto es bellísimo y no me resisto a compartirlo (aunque no entero), pero ahora bien, con alguna modificación que el maestro perdonará. Ya se sabe que la poesía, la música y el arte es de quien lo necesita. No así los frutos de mi huerta que son míos y sólo míos, pero los comparto con mi Ayudante de Huerta (esto lo hago por su escasez, ante una gran huerta sería más generosa…¿?).

 

Quedito airecillo,

no vengas, no vengas,

que mi huerta se ha dormido (…)

 

… el blando susurro

las hojas no muevan

guardándola el sueño

que, aunque duerme, vela.

Que mi huerta se ha dormido (…)

 

Las flores su nácar

detenido tengan

haciendo el silencio

que parlero sea.

Que mi huerta se ha dormido

porque le ha vencido

su misma fineza…

 

Raquel Andueza y La Galanía localizaron el texto y su partitura y lo interpretaron, magníficamente, el 15 de diciembre de este año en el Auditorio Nacional de Madrid. Sin embargo, por desgracia no logro localizarlo en youTube para que podáis escucharlo. No obstante,  os dejo el enlace a otra obra de Sebástián Durón, Sosieguen Sosieguen: https://www.youtube.com/watch?v=gGks7Cwn5dc

¡Feliz Solsticio y mejor 2018!



[1] Ver entrada de 21 de diciembre de 2016: Solsticio de invierno
[2] Sebastián Durón (1660 – 1716) compositor y organista español, uno de los mejores autores de música escénica de su época. Fue maestro de Real Capilla con Carlos II y con Felipe V, aunque al tomar partido por el archiduque Carlos de Austria durante la Guerra de Sucesión Española, fue destituido y se exilió a Francia donde murió. Fue acusado por el padre Feijoo como responsable de la decadencia de la música  española al haber adoptado un aire italianizante en sus obras…

lunes, 13 de noviembre de 2017

Los últimos de noviembre


Yo pensé el año pasado que batía el record de recogida tardía de tomates, pero todavía no sabía que este año realizaría la última cosecha ¡un mes después que en el 2016!. A este ritmo voy a entrar en el Libro de los Records. Ya veremos el año que viene a qué fecha llego si nos entrenamos, los tomates y yo, quizás consigamos un gran record.


 
Pero por fin, el sábado 11/11[1] recogí los últimos tomates verdes. Me debatía en las dudas de la hortelana inexperta y atribulada: ¿qué hago? ¿espero una semana más? ¿los corto ya?. Siempre que puedo preguntó a los hortelanos de la zona y este año parece que todos íbamos muy retrasados en la última recolección, pero ¡ay!, pero yo ¿qué hago? Un día pensaba, los dejo un semana más porque siguen creciendo, aunque claro que no al ritmo vertiginoso del verano. Al día siguiente los miraba y pensaba, es que no crecen lo suficiente. Así que, pensando, pensando en que las noches son ya muy frías para ellos decidí: el sábado los quito.

Una vez tomada la decisión, sin dudarlo recolecto los últimos tomates y arranco las matas. Pero no hago lo mismo con los pimientos porque a estos, que se encuentran en una posición más protegida, decido darles una semana más para que engorden. Ya me parezco   a la bruja mala de Hansel y Gretel[2], tan sólo me falta pedirles que asomen su patita, en este caso pimientito.

Para remate, y dado que el año pasado  el chutney de tomates verdes me quedo de rechupete (y no es porque yo los hiciera, que lo hice, y tampoco porque lo digo yo sóla, que también lo dice el Ayudante de Huerto)  retomo la receta y preparo y emboto 4 tarros de rico chutney.
 

Bueno, pues parece que llegó el invierno a mi huerta…



[1] Aunque esta fecha para la gran mayoría signifique la posibilidad de ser millonario con el sorteo extraordinario de la ONCE, 11/11, hace 99 años para otros significaba una esperanza de vida, de sobrevivir sin más, ya que a las 11 horas del día 11, del mes 11, del año 1918 (11/11/1918) se firmaba el armisticio que ponía fin a la Primera Guerra Mundial con más de 20 millones de muertos entre combatientes y civiles. Ahora esos campos de batalla lucen de manera diferente, pero siempre que paso por ellos y los veo llenos de flores, praderas o incluso huertos no puedo dejar de pensar en aquellos que abonaron esas tierras sin haber elegido ese destino. En su recuerdo os dejo este poema de J. Mc Crae, In Flanders Fields, leído por Leonard Cohen. El poema fue escrito por el teniente coronel médico ante la pérdida de sus amigos en la batalla de Ieper (Ypres) en 1915. Tanto el poema como las amapolas se han convertido en un símbolo en recuerdo de todas las víctimas de la Primera Guerra Mundial
[2] Cuento de hadas alemán recogido por  los Hermanos Grimm, recopiladores de la tradición oral, en 1812.