martes, 28 de julio de 2020

En huertos ajenos (4)

En huertos ajenos (4)



Bueno, pues de nuevo nos tocó visitar huertos ajenos, menos mal que no sufro el mal de Procusto[1] porque si no estaría dando gritos de loca y arrasando con todos los huertos. La visita había sido programada con mucho cuidado pues íbamos a ver a la “huerta madre”. Como ya sabéis este año no había hecho semillero y me pasaron los plantones cuando todavía estábamos en confinamiento relajado, es decir, cuando aprovechando un paseo se pudieron recoger. 


Aparentemente los plantones llegaron estupendos, el trasplante lo soportaron bien y su crecimiento no tiene queja, pero (siempre hay un pero) comparando con años anteriores las flores y frutos escaseaban. Aquí empieza el drama, como de costumbre lo achaqué a su hortelana y pensé ¿ya estoy haciendo algo mal? Así que tomé la decisión de visitar la nave nodriza y para allí fuimos, en plan lema de Barbour[2]. La huerta del Sr.A y del Sr.R, es todo un gustazo, la tiene perfectamente cuidada y mimada. Parecía un vergel, todo crecidito, todo verde, todo en sus cuadraditos (adoro el orden), pasillos laterales empedrados, riego por goteo y siempre con los cuidados amorosos de sus orgullos hortelanos. 


Yo, por mi parte acabé la visita muy contenta por dos razones:

-     -- El Sr.A me explicó que sus tomates son muy tardíos, que lo bueno empieza a finales de agosto, cosa que comprobé inspeccionado sus matas. Estaban como las mías, fuertes y robustas, con pocas flores y algún pequeñísimo tomate. Él insiste en que este año la Naturaleza se ha mostrado generosa y todo sale con fuerza y energía.

-     -- Una mata de mis pimientos, que yo creía que le faltaba algún mineral o algo, tiene dos pimientos que crecen de día en día pero con un tono verde clarito. Allí pude comprobar, y me confirmó Sr.A que es que son de una variedad, que él llama “gallega” (de allí se los trajo un amigo) y que ese es su color natural.



Ah, y encima después de agradecer sus plantones, y agradecer su paciencia para responder a mis más de mil preguntas nos obsequió con una cesta de productos (a esto contribuyó su vecina de huerto, una señora de más de 80 años que cuidaba su huerto como la niña de sus ojos, y que se mantenía en una forma física formidable, ¡lo sano que es cuidar un huerto!. Aquí os dejo constancia de la visita.




[1] En psicología se aplica el nombre de síndrome de Procusto a aquellas personas  que sienten envidia del trabajo ajeno por miedo a ser cuestionados o superados por aquellos que despuntan en alguna faceta. Procusto es un personaje mitológico que tenía una posada en Ática y que hacía dormir a sus moradores en una cama en la que que los ataba para,  en caso de sobresalir sus miembros cortárselos o bien estirárselos hasta que alcanzaban las medidas exactas. Es obvio, que contaba con camas de diferentes tamaños por lo que los viajeros siempre morían. El héroe Teseo logró acabar con él aplicándole su propia medicina, le retó a acostarse en su cama para ver si cumplía las medidas y allí le acabó cortando los pies y la cabeza
[2] En la mítica marca Barbour (J. Barbour & Sons) se precian de que sus prendas de gran calidad vuelven a casa, pues tienen un servicio de reparación de sus propias prendas muy acreditado donde las cuidan y reparan. La casa Barbour (desde 1894) se caracteriza por el cuidado en los detalles, por la durabilidad de las mismas y por sus prendas de calidad ideales para el lluvioso y húmedo campo de Reino Unido.

martes, 21 de julio de 2020

danza de abejorros





Por fin han llegado los primeros tomates y los primeros pimientos, por fin los insectos polinizadores han cumplido con su misión, se ve que hasta ahora han estado un poco vagos, quizás por la competencia de las hermosas matas de lavanda que están en su apogeo. Ahora sobre ellas se ciernen montones y montones de abejorros, mariposas (que por cierto este año hay muchísimas) y demás insectos. Es curioso, que otros años tenían preferencia por las horas más calurosas pero este año hay mucho insecto madrugador. Quizás esto sea el primer ejemplo de su cada vez mayor intolerancia a la elevación de las temperaturas debido al cambio climático[1]. En un futuro estos insectos podrían reducir su número con los consiguientes efectos negativos en los paisajes y en los alimentos que polinizan. A mí, por la mañana temprano, me es muy grato escuchar sus zumbidos y ver cómo se desarrolla el baile de una a otra ramita, observando cómo se comba la flor por el peso de cada uno de ellos, los gordos abejorros o las delicadas mariposas que apenas hacen notar su presencia, eso sí todos ellos indiferentes a la humana que los contempla embelesada.

Por cierto, parece que los humanos también imitamos este baile de los abejorros, así en Galicia existía la danza do abellón[2], que se bailaba en corro en los velatorios. Los vivos unían sus manos y giraban alrededor del difunto imitando el zumbido de los insectos. Con esto se suponía que ayudaban al tránsito. Bueno, pues yo me conformo con que sigan polinizando mis plantas y empiece la temporada de cosecha, me voy zumbando, zzzzzz





[1] Según este artículo los abejorros están desapareciendo, siendo el declive más severo en Europa y en regiones del sur como España. Ahora debemos preguntarnos: ¿podrán los abejorros adaptarse al cambio climático?.

[2] Sobre el tema de abejorros, abejas y velatorios, una relación curiosa:

miércoles, 8 de julio de 2020

verde, verde




Todo se va volviendo verde en mi huerto, el verde crece y crece, cubriendo las superficies, avanza como una marea verde y casi, digo casi, puedo escuchar el rumor de sus movimientos. Ya sueño en verde…y en rojo de los tomates, y de los rabanitos, estoy deseando que lleguen.

Pero de momento el verde es el protagonista, recuerdo ahora la historia de un grupo de jóvenes que han creado una pintura con esporas de musgo lo cual permite pintar edificios en las ciudades, el musgo crece y recicla el aire y apenas necesita mantenimiento, además de prevenir incendios, resulta útil contra la radiación solar y aísla acústica y térmicamente los edificios. Vamos que me parece un invento buenísimo …ya veo las ciudades verdes y musgosas[1].

Otra idea novedosa que me gusta mucho es la de los tejados verdes[2], que captan el agua de lluvia y la recogen en cisternas para su utilización en tareas de limpieza o riego. Además, en estos tejados se puede practicar la siembra de vegetación, e incluso huertos.

Otra   idea para capturar dióxido de carbono es esparcir en las playas olivino, un mineral volcánico, a modo de arena[3]. De esta manera, según sus propulsores el CO2 quedaría atrapado en conchas de moluscos. Van a poner en marcha un estudio piloto en el Caribe, en un lugar que no han publicado de momento.

Así que antes de dormir pensad en un huerto verde, en una playa verde, en una ciudad verde, verde, con fachadas verdes y techos verdes… e intentad escuchad el sonido del musgo (confieso que yo no lo he escuchado todavía, parece que el musgo no debe querer relacionarse a nivel auditivo conmigo, pero algunos dicen que lo oyen)[4], y cuando estéis casi dormidos, soñando en verde, no olvidéis que también los árboles duermen según algunos estudios recientes[5], ZZZZZZZZ Buenas noches ZZZZZZZ