Tras días y días de
lluvias, a veces torrenciales y otras veces suaves, pero siempre persistentes
me viene a la cabeza la novela de Ivan Turguénev[1],
Aguas primaverales (1872) que se abre
con un proverbio ruso que viene a decir algo así como: “Días que fueron
felices, pasados años amables, ¡qué deprisa habéis corrido cual aguas
primaverales!. Aunque vaya en contra del sentir generalizado este tiempo me
encanta y a mis plantas también[2].
¡Vaya estirón que me han dado!.
De frágiles plantones ya hemos pasado a
plantones que se alzan y compiten entre ellos. Ya he tenido que comenzar a atar
las pequeñas tomateras que empiezan a engordar sus tallos. Será el tiempo, o el
buen material que tengo este año, pero el caso es que empiezo a pensar que se
han reconocido como parte de la familia. Y esto parece ser bueno, a tenor de lo
que acabo de leer en un artículo[3]
publicado recientemente en Nature
Comunications, en el que un grupo de investigadores del CSIC han demostrado
que la floración depende del ambiente en que se desarrollan las plantas. Así,
demuestran como las plantas reconocen la identidad genética de sus vecinas y
establecen vínculos entre ellas, provocando más floración que atrae a más
polizinadores hacia ellas asegurando cultivos más eficientes. Seguro que mis
plantones Quinodolores se han
reconocido entre ellos y se han puesto de acuerdo para dar el estirón y además,
les han gustado los pimientos de Cebreros que también cooperan. Estos últimos
están tan creciditos que incluso ya tienen arranques de flor. Además, supongo
que debido a este clima interesante del que disfrutamos este año puedo
asegurarme unos días de tranquilidad porque ¡todavía no tengo pulgón!, Bueno,
creo que este año no me hará falta publicar mi propuesta anual de empleo en Mariquitas’News, para mariquitas residentes bastará con algunos escuadrones
itinerantes[4].
Los calabacines van bien con alguna que otra flor pero los que parece más retrasados son los tomatitos cherry, pero tendré que dar tiempo al tiempo. Y mientras ellos crecen os dejo con la música de The Beatles, Rain[5],
que según el mismo Lenon trataba sobre la gente que se queja siempre de la
lluvia (que por supuesto no es mi caso).
[1] Iván Turguénev
(1818-1883), escritor, novelista y dramaturgo ruso
[2] Creo que los perros y
sus amos se acaban pareciendo y creo que sucede lo mismo con las plantas y sus
cultivadores.
[4] Y que conste que no
se trata mariquitas “falsas autónomas”, que una es una hortelana atribulada
pero seguidora de la ley laboral. Si quieran quedarse siempre tendrían contrato
legal…