Ya en noviembre, con algo más de fresco y con días nubosos mi
huerta sigue tirando. Se acompasa al ritmo lento y sosegado de los días. Aunque
quizás no debiera decir eso de “lento” porque las acelgas han decidido por su
cuenta y riesgo lanzarse a una carrera imparable cual personajes de los autos
locos[1]. Yo las cortó (y me las
como, tiernas y fresquísimas por supuesto) y ellas de la noche a la mañana
crecen. Si una despunta las demás luchan por no dejarla escapar, por no
permitir la fuga como un pelotón de ciclistas empeñados en ir agrupados. Así
que la conclusión es que su ritmo de crecimiento es inmejorable. Hay una que
parece la líder que siempre va un poco por delante, luego está el pelotón y
finalmente tengo el farolillo rojo, que lo fue desde sus inicios. Esta última
siempre fue más débil, tanto que al principio creí que no sobreviviría. Ahora
se la ve más pequeña pero avanza firme arropada por su pelotón (creo que se
nota que soy seguidora de la Vuelta y del Tour, aunque no del Giro, y me
pregunto yo misma cuál es la razón y la desconozco).
Aunque hablando de locos, la palma se la lleva la tomatera.
Cuando arranque las tomateras había una que seguía teniendo tomatitos,
pequeños, así que la deje. Los tomatitos se pusieron rojos y los recolecté pero,
aún así seguía existiendo un pequeño tomatito verde. Total, ya que soy una
hortelana bondadosa y muy condescendiente, la deje tal cual, podando todas las
ramas que no tenían nada y ¡sorpresa!: el tomatito siguió creciendo y ahora
incluso madurando, pero para mas inri, ahora ha echado flores en noviembre, y
ya apuntan nuevos tomatitos. Como está con las acelgas creo que se habrá
contagiado y también querrá participar en esta loca carrera. Pienso que la asociación
le está viniendo bien por lo que quizás me plantee el año que viene plantar
acelgas y tomates juntos.
Ah, por fin me decidí y ya he plantado las semillas de
espinacas, pero eso lo dejo para otro día. Parodiando a Tip y Coll[2]: la próxima semana…
hablaremos de las espinacas.
[1] Los autos locos,
es una serie de dibujos animados de Hanna-Barbera con 11 coches y sus pilotos
que intentan ganar el título de Piloto más Loco del Mundo. Mi preferido era el
villano Pierre Nodoyuna y su diabólico perro Patán, a los que siempre les salía
todo mal (sí, como al pobre Coyote de El Coyote y el Correcaminos, obra del
mismo guionista por cierto). El resto de pilotos no tenían desperdicio desde los
hermanos cavernícolas, los Tenebrosos, el profesor Locovitchel, el leñador y el
castor, el granjero Lucas y el oso miedoso, los chatarreros, los mafiosos, los
militares, el barón Hans Fritz (basado
en el piloto de aviones conocido como el barón rojo en la Primera Guerra
Mundial), y por supuesto Penélope Glamour y Pedro Bello. Fue muy popular en los
años 70 y 80 del siglo pasado. Aquí os dejo el enlace, seguro que los recordáis
y os reis recordando la risilla de Patán:
[2] Tip y Coll, fueron una
famosa pareja de humoristas (1967-1995). En la década de 1960 sus tics y sus frases
hechas eran adoptados por el público y una de sus frases más célebres era “la próxima
semana, hablaremos del gobierno” que decían al finalizar su intervención en el
programa de tv 625 líneas y con la que se burlaban de la censura pública que
perduraba en los años de la Transición. Su última aparición fue en un especial
de Nochevieja en 1995. Su humor rozaba el absurdo y el surrealismo y tuvieron
gran éxito.