Antes de que el invierno de nuestro (des)contento se transforme
en un caluroso verano[1] yo disfruto de estos días
fríos y hermosos, siempre que no me acuerde de mi pobre huerta.
Este año parece que no llega el momento de plantar. Llevo varios
fines de semana pensando en ello, pero el tiempo (atmosférico) se empeña en asustarme
una y otra vez con nuevas heladas, vendavales e incluso nevadas. Pregunto por doquier para
ver qué están haciendo el resto de hortelanos y en mi zona la respuesta es
unánime: hay que esperar. Y espero, espero y espero como una vulgar Penélope[2] tejiendo en este caso
sueños hortelanos: jugosos y rojos tomates, verdes pimientos, amarillas flores
de calabacín... En fin, que como siga esperando me veo plantando en julio, y la
verdad no creo que la cosecha llegue a buen fin con esa pervesión de los
tiempos agrícolas. Mientras tanto, los sacos de tierra y abono se amontonan cerca
de las mesas aguardando su momento (momento que no desea el Ayudante de Huerta
Sr. J) creando pequeñas trincheras que no esperan sangre humana sino savia de
nuevas plantas.
Por todo esto creo que me lanzaré este fin de semana y… no sé,
la verdad creo que tendré que empezar a pensar en realizar sacrificios a los
dioses protectores de las plantas.
También lo están pasando mal la lima y el mandarino. El primero
presenta muy mal aspecto y el segundo ni por asomo muestra indicios de querer
brotar. Tendremos que esperar para ver si salen adelante.
mi pobre lima |
Y ahora os dejo y salgo a retozar al frío mientras dure…
[1] Toda persona lectora habrá reconocido el inicio de Ricardo III de W. Shakespeare que se inicia con
un monólogo del duque de Gloucester, después Ricardo III. Shakespeare (1564 -
1616) narra en esta obra la historia de la monarquía inglesa desde 1471
hasta 1485 (muerte de Ricardo III).
[2] Penélope, esposa del rey de Ítaca, Odiseo, espera su
regreso durante 20 años tejiendo de día y deshaciendo de noche un sudario. Se atribuye este poema épico, Odisea, a Homero (siglo VIII s.C.).