martes, 20 de febrero de 2018

De berzas y grelos


En una huerta de invierno apenas pasa nada, por lo menos en la mía, pero siempre hay pequeños hechos e historias si nos fijamos con atención. Así, por ejemplo en la mía, con la tranquilidad del invierno, he podido observar como las urracas y mirlos de las proximidades se acercan a mis mesas de huerto para pasar un rato protegidas del viento y al sol de invierno. Allí acomodadas practican pequeños huecos sobre la tierra donde descansan complacidos.

En un reciente viaje a Galicia, he podido comprobar como allí las humildes berzas[1] son las flamantes ganadoras contra el frío.



 Si escuchas con atención hasta puedes oir sus gritos de guerra y canciones para animarse. En un rumor contínuo escuchas una y otra vez: Quisiera ser tan alta como la luna, ¡ay! ¡ ay!, como la luna, como la luna, para ver los viñedos  y la desembocadura del Sil[2] y a fuerza de cánticos (y ayuda de las meigas sospecho, que para eso estamos en tierra de meigas) consiguen crecer y crecer, disputándose el privilegio de ser la más alta del lugar en una carrera sin fin. Yo, como Roy Batty (el replicante de la película Blade Runner[3]), he visto  cosas que ni os imaginarías, berzas que parece que quieran escapar de sus pequeños huertos cercados por preciosas paredes de piedra o por antiestéticos pero eficientes mallados, berzas que parecen competir con las vides cercanas que crecen en las escarpadas vertientes del Sil. Pero ay, a diferencia de esa viticultura a la que denominan heroica[4], no se encuentra ningún elogio para las humildes berzas que enriquecen los caldos y potes que ayudan a pasar el invierno. Ellas no tienen ningún equipo de marketing que las valore y prepare para diferenciarse en un mercado acechado ya por su gran competidor el grelo[5].  Venga, que no se diga, a consumir la triada gallega: nabiza, grelos, berza.

 



[1] Las berzas (Brassica oleracea) muy populares en Galicia  se pueden recolectar sin problemas durante los meses de invierno, gracias a su resistencia a fríos y plagas De ella se consumen sus hojas grandes y carnosas que salen de un tallo alto y leñoso. Posee alto contenido en agua, minerales, vitamina C y calcio. En estudios recientes añaden a esto su alto valor en antioxidantes por lo que es muy recomendad. Ha sido muy usada en la cocina tradicional gallega y portuguesa en forma de sopa, cocidos, borona, caldos, etc.
[2] Sí, ya sé que la canción que tenéis en el recuerdo es otra,  pero como no soy ni monárquica, ni militar, ni religiosa, y además soy la que escribe esto pues lo cuento, o mejor, lo canto,  como quiero. La canción original se inscribe dentro de las canciones populares y parece hacer referencia a la guerra de Sucesión española (XVIII) ente partidarios de Felipe V (Borbón) y los de Carlos de Habsburgo que se saldó con la victoria del Borbón.
[3] Blade Runner, dirigida en 1982 por Ridley Scott ha devenido con el tiempo en película de culto. se basaba en el libro del escritor de ciencia ficción Phlip K. Dick y en su obra ¿Sueñan los androides con ovejas?. En sus principales papeles aparecen multitud de actores hoy muy conocidos como Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young y  Daryl Hannah entre otros.
 
[4] Así denominada a la practicada en  escarpada laderas, de hasta un 90% de inclinación, como las del Sil (D. O. Ribeira Sacra desde 1996). Las vides se disponen en bancales casi verticales que impide la mecanización de su cultivo, a excepción de algunos carriles para pequeños cesto. El resto se hace a hombros de los recolectores y de los burros o en pequeñas embarcaciones desde el río.
[5] El grelo (Brassica rapa) es el brote del nabo en cuyo extremo aparecerán las flores (cuando florece su tallo ya no es apta para el consumo). Sus tallos son de sabor suave, ligeramente amargo y picante y es fuente de vitaminas A, C, K, de potasio, calcio y hierro. Se usa principalmente en la cocina gallega como ingrediente del caldo gallego, o como ingrediente del famoso plato lacón con grelos, en tortilla, en empanada, etc. También se le atribuía a su consumo el desarrollo del bocio ya que su aporte de selenio impedía que el cuerpo absorbiese el yodo, escaso en el interior gallego.