No sé si alguien se preguntaba qué pasaba con mi huerta, pero si
pensabais que ya no existía y que su hortelana había desistido de su tarea, os
diré que no es así. Tan sólo me ausenté durante unos días dejándola al cuidado
del riego automático (que funciona estupendo) y de unos amables vecinos. Toda separación
es dura, pero al menos no encontré a mi regreso un desastre colosal. También es
verdad que en mi periplo veía huertos ajenos y se me iban los ojos tras la
comparación: huertos pequeñitos y cuidados, huertos grandes, huertos junto a
cursos de agua, huertos casi de secano, pero casi todos tenían dos cosas en
común que llamaban la atención (al margen, claro, de los pimientos, tomates y
demás productos habituales): flores y casitas de insectos. Lo primero me
encantó, eso de tener flores frescas para cortar y poner en casa tiene que
resultar estupendo, pero me temo que yo no tengo sitio y tendré que contentarme
con macetas en flor. En cuanto a lo segundo yo ya lo tengo, aunque no al nivel
que encontré por Francia. Allí las casitas para insectos son verdaderos
palacios y para que veáis que no miento mirar la foto. Claro, ya veo que tendré que construir una gran mansión si quiero retener a las mariquitas, no se conforman con menos y como se saben indispensables para frenar al ejército Pulgón se aprovechan. Y supongo que también querrán servicio de habitaciones y spa, y...
Este año ha sido curioso, pues mientras muchos reputados
hortelanos se quejan de los resultados de esta cosecha, yo puede decirse que
corono con éxito el verano. Bien es verdad que junio resultó un tanto duro con
las olas de calor y el ejército de pulgones, calor que continuó en julio y
agosto. A esto hemos de sumar las tormentas y aguaceros, incluso granizo, que
rompieron y echaron a perder algunos brotes ya en flor o casi. Sin embargo, la
cosecha de tomates (raf) este año estuvo bien y además sigue a pleno
rendimiento…pero el calabacín, ¡ay el calabacín!.
Desde principios de verano ya observé que la cosa no iba bien,
las hojas no alcanzaban el tamaño y verdor de las del año anterior y las flores
escaseaban. Hoy mismo me decidí y arranqué las matas que quedaban. Espero que el
año que viene sea mejor.
Y los pimientos como siempre, parece ser que en este pueblo van
a su aire. El año pasado comenzaron casi a finales de agosto a dar fruto y este
hacen lo mismo. La diferencia estriba en que el año anterior las plantas casi
no crecieron (aunque sí sus flores) y este año parece que quieren alcanzar el
cielo, están altas y ahora llenas de flores y pequeños brotes de pimiento.
Espero que no se queden en eso ahora que las temperaturas bajan, ya se sabe que
el pimiento necesita calor.
Bueno, y ahora que ya sabéis las novedades os dejo con algo de
música[1], con Marizápalos[2] y su recogida de flores
(ay que antojadiza que soy, ahora también quiero un huerto de flores para cortar).
[1] <<https://www.youtube.com/watch?v=LgB6w3NGsjA>>
Marizápalos, interpretada por Raquel
Andueza & La Galanía
[2] Marizápalos, precioso
anónimo español del siglo XVII. También era así conocida María Calderón
(1611-1646) conocida como Marizápalos o La Calderona, afamada cantante y actriz
de teatro, amante de Felipe IV y madre de un bastardo real, Juan José de
Austria, reconocido después por Felipe como hijo suyo. A ella se “le ordenó”
entrar en un convento del que llegó a ser madre abadesa, pero acabó huyendo al
campo, supongo que a recoger flores…