miércoles, 21 de diciembre de 2016

Solsticio de invierno


Bueno, pues ya llegó el solsticio de invierno[1], ya tenemos la noche más larga, ya damos paso al invierno (por lo menos en el hemisferio norte), ya inicia el sol su nueva andadura. Desde la Antigüedad el paso de otoño al invierno se celebraba, puesto que marcaba un cambio en las formas de vida tan ligadas a la luz y los cambios climatológicos, tan dependientes del sol. El calendario agrícola-ganadero marcaba el devenir y así, este día se celebraba en muchas regiones el inicio del aumento de los días que conllevaba un lento, pero constante, despertar de la naturaleza y la fertilidad de la tierra (el día más oscuro, la noche más larga, la muerte, daba paso a días más largos y al renacer de la vida). Se establecieron fiestas y rituales para celebrar este momento y pronto las religiones “santificaron” el hecho con el nacimiento o la llegada de sus dioses y/o salvadores en estas mismas fechas.

En mi huerta celebraremos el hecho como corresponde, con una ronda gratis de riego con abono para mis plantas y una ronda de cervezas para el ayudante de huerto y para mi, que una fiesta es una fiesta, y según esta el mundo no hay que desperdiciar ningún grato recuerdo. Lo de hacer hogueras lo dejaremos para otra ocasión.

Las plantitas de espinacas y ruibarbo tras su paso a las mesas se muestran tímidas pero creo que sí, que han prendido. Lo que haré ahora es preparar otra tanda de semillas, en cubilete de fibra de coco que les va fenomenal, para que vayan saliendo con un cierto escalonamiento. Las acelgas por su parte, siguen progresando adecuadamente. De momento no ha sido necesario cubrir las mesas porque el otoño ha resultado benigno. Veremos cómo se comporta la Dama de las Nieves[2] cuando aparezca, espero que no se lleve a mis plantas con ella. Mientras esperamos su venida nada mejor que saludar cordialmente al invierno recordando a Vivaldi[3], ¡Feliz Invierno!



[1] En realidad ocurrirá a las 5:48 a.m. del día 22 de diciembre
[2] Leyenda japonesa en la que una mujer de piel blanca y largos caballeros se aparece flotando a los viajeros perdidos en la nieve y los adormece para que mueran dulcemente.
Lo de Dama de las Nieves, unido al ambiente ñoño de las Navidades me lleva a recordar el cuento de El gigante egoísta (1888) de Oscar Wilde con su jardín y huerto donde siempre era invierno y campaban a sus anchas las damas del Viento del Norte, la de las Nieves, el señor del Granizo,  y también recuerdo el cuento de La Reina de las Nieves (1845) de H.C. Andersen que sirvió de inspiración mucho después a  la película Frozen (2013) producida por Walt Disney Animation Studios y ganadora del Oscar a mejor canción original y a la mejor película animada.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

De huertos, poetas y películas


Corro como una loca para llegar a mi cita, como Deborah Kerr[1] aunque nuestra cita es en internet y no en el Empire State Building. Las dos faltamos a nuestra cita pero yo por un motivo menos problemático: un puente que trastoca a todos pero que me permitió una visita a otra huerta.  Espero que seáis tan pacientes como Cary Grant y esta semana estéis deseosos de volver a nuestra cita de los miércoles.
En las duras tierras sayaguesas visité rápidamente la huerta de invierno del Sr.K2, otro novato en estas lides. Este nuevo hortelano se lanzó esta primavera-verano al cultivo de la huerta con estupendos logros y ahora intenta sobrevivir a los áridos tiempos del invierno en la zona. Su huerta ahora, se encuentra llena de rúculas, lechugas, escarolas, acelgas, borrajas…
También intentó el cultivo de setas que se malograron por unos días de ausencia del titular. Cuenta con el apoyo de una auténtica hortelana, una señora mayor residente en el pueblo, a quien llama su jefa de huerto y que le aconseja en esta difícil tarea de iniciarse en un huerto. El Sr.k2 intenta sobrellevar a los inclementes inviernos de la zona pensando tanto en sus logros del verano pasado como en las próximas tareas a realizar de cara a la primavera.

Yo, a mi regreso me tuve que enfrentar a la dura tarea de arrancar por fin las matas de pimientos y me entraron ganas de aullar como Idefix cuando arrancan árboles[2]. ¿Y qué voy a decir del pobre puñadito de pimientos que recogí?...estos sí que son los últimos pimientos y decidí conservarlos encurtidos, aunque sean pequeñitos supongo que aportaran sabor y a veces los últimos de la fila tienen algo que decir[3].

Tras el desalojo de los últimos inquilinos de mi huerta, retire el riego, removí toda la tierra, la volteé y la mezclé con humus de lombriz. La tierra quedo lista y preparada para la nueva plantación pero, mientras esta llega mis mesas quedaron vacías y solitarias y yo triste y desolada, aunque como le aconsejo al Sr.K2 me refugio en “el recuerdo del esplendor en la hierba y de la gloria en los frutos de la huerta”, recordando a William Wordsworth[4].



[1] Tu y yo (Love Affair), película estadounidense de 1957 con Cary Grant y Deborah Kerr. El mismo director de esta había rodado otra versión en 1939 con Charles Boyer e Irene Dunne. Finalmente se rodó otra versión, en 1994, con Warren Beatty y Annete Bening. ¡ se puede pues escoger versión a gusto del consumidor!
[2] Idéfix es el perrito de Obelix  que siempre acompaña a este y a Astérix en sus aventuras. Astérix el galo, apareció por primera vez en 1959 siendo sus creadores  René Goscinny (guión) y Albert Uderzo (dibujo).
[3] El último de la fila, (1984-1998), grupo español de pop-rock formado por Manolo García y Quimi Portet, sus canciones mezclaban lírica, poesía y crítica junto a un marcado surrealismo. Tras su disolución los dos continuaron en solitario.
[4] W. Wordsworth (1770-1850), poeta romántico inglés cuya obra se ambienta en los paisajes de Cumberland (Lake District) con una visión panteísta de la naturaleza que plasma en sus obras. Su Poems in Two Volumes (1807) contiene la Oda Intimations of inmortality que a su vez cobija el famoso pasaje “…el esplendor en la hierba, de la gloria de las flores, no debemos afligirnos, pues encontraremos fuerza en el recuerdo…”. Para quien lo quiera completo remito a
No puedo dejar de mencionar que sobre estos versos Elia Kazan rodó en 1961 su película  Esplendor en la hierba, con Natalie Wood y Warren Beaty y que resultó ganadora del Oscar al mejor guión original.